miércoles, 26 de junio de 2013

AMOR DE UMBRAL

En el cuerpo del amor canta un gallo insomne
y su amanecer ámbar perfila la voz del alba.
Estoy solo.
La razón de mi amada discurre en-ajeno hueso
y a mi ser llaman rayos, hurracas
o algún puente humano que nunca cruzo.
Las paredes hablan, te nombran
cubiertas de blanca ira, de labios, de lagartijas.
Estoy, decididamente solo
en el centro del árbol hendido de rubios peces
que impactan sobre la alfombra.
Tus ojos anidan frases que vestiré con deseo.
Tu amor de rellano abierto
me hace posible entonces, ayer o mañana,
porque en tu cielo y mi abrazo
hay miles de grillos torpes que afinan su voz partida.
¡Amanece ya, de una vez!
A pesar de mi soledad huelo el café,
el pan, los gladiolos impuntuales
y los eternos manteles, donde un zorzal te llama
una vez y otra vez.
He amado tantas veces
que aún sintiéndome solo me entrego a tu fiel aroma.
No soy aquel que amabas. Soy otro, repentino
abrupto de piel salitre que declina las querencias.
Soy, acaso, la sombra del bien amado,
la nostalgia de un beso enorme, como el mar.
Tu eras mi ría.
Yo simplemente te amaba.

martes, 25 de junio de 2013

EL AMOR DE LOS ADIOSES

Por la mañana
cuando aún duermes
dejo que tu risa
constele mi asombro. 
Entonces despacio
en silencio me levanto
deambulo el pasillo 
y lavo mi rostro
mientras de a poco
el espejo me devuelve 
al presente taciturno. 
Y yo
a fin de olvidar el futuro
reinvento un pasado
tejido de luces
a ver si soslayo 
las naves de amargo velamen.

Hay adioses inminentes.


Entonces, 
cuando otra vez amanezca
qué haré yo 
sin el trigal de tus labios
sin esas manos que anidan
mis más preciadas querencias.
Tal vez llorar
en el rincón
donde lunece la pena
clara y redonda
presa en el pan de tus dedos
en el universo de tu frente
que añoraré tantos días.

Te llevo tan dentro
hijo mío
que no hay lugar para olvidos
ni para abrazos caídos.
Me llevas tan hondo
en tus gestos 
mientras la vida te otorga
la dicha de ser mi destino
el último fiel mensajero
que llevará lirios frescos
cuando por fin en la tarde
los tordos alcen el vuelo
y dejen libre mi frente.

A mi hijo Hernán

lunes, 24 de junio de 2013

EL VIAJE DE LAS MANOS


























He pensado todo el día
en cómo haré para verte
a tanto mar de distancia.

Me disculpo ante el cansancio
ante la falta de alivio.
Esquivo fiel
los espejos,
no quiero más despedidas.
Tal vez un gesto
una mueca
me sirva de escudo
para impedir que este duelo
me siga trayendo sombras.

Los viajes son un retorno
a donde siempre nacemos.
Los viajes son como ríos
que navegamos a tientas.
Los viajes son sólo un viaje
donde nos vemos tal cuales.



lunes, 17 de junio de 2013

FINAL DE VIAJE

A sabiendas el destino
me trajo aquí a perdonar,
a pronunciar lo callado.
Al salir cerré puertas
dejando atrás las partidas
las nubes que aman los hombros.
Ahora
en un cometa que pasa
mis besos cobran sentido
se abrazan prontos al tiempo
y caen
amando el verbo del alba.
Ya no seré el que venía.
De alguna forma soy otro.
Ya no seré el que se iba.
De todas formas he sido
en las palabras marcadas.

Sólo seré el que se yergue.
Quien dice ser tu consuelo.
Por eso
si hoy llueve de cuerpo entero
prometo estar a tu lado.



ANHELO DEL CUERPO

Si me dejases ser hora
seguramente podrías
contar sin pausa ni miedo
mis imperfecciones salvajes.
Si yo dejase las puertas
abiertas de tiempo y llanto
seguramente tus manos
dibujarían todo el tiempo
el manto fiel de mi boca
la brevedad de mi risa
y la pasión silenciosa
que brota cuando respiras.

Soy yo quien busca tus pasos
el noble andar de tus brazos.
Soy yo quien sueña las horas
en las que estás a mi lado
tendida en cuerpo disperso
llena luces y sombras
como ha de ser un presente
en el que andamos mirando
un horizonte cercano.

Soy yo el verbo que buscas
la brevedad de tu anhelo.
Estoy aquí sin dobleces
tejiendo en luz el deseo
con trazos de luna llena.
Si me nombras
no habrá mas pena
ni olvido.


HE VENIDO A BUSCARTE

En medio de su boca
la tarde es gris sin estrellas
y afuera
en el sendero del sueño
acierto a sembrar destellos
que son pequeñas señales.
 
A lo lejos
la noche azul se aproxima
a ver mis párpados prietos
callados desde el instantes
en que te fuiste sin vuelta.
Me detengo:
He de asir mis nostalgias
una a una sin pausa
para guardarlas ocultas
en esa esquina añorante
en la que el cuerpo se tuerce
comprime espaladas que gimen
temblores
en los que veo tu tardanza.
 
Y pienso ahora
quién me dará las respuestas
ese calor venidero
la caricia del alba
roja sobre los pinos
que se internan
con voz de río convulso
en esa luz
que amanece.

martes, 11 de junio de 2013

LA BUENA MEMORIA

En un instante,
sus ojos sin brillo
se quedan masticando la tristeza
que crece como un trompo 
dentro de su boca.
Sus manos ajadas, polvorientas,
bordean el rostro de la tarde,
en el otro que observa
y escucha la voz de su empeño
en rescatar los trazos ilegibles
de un naufragio lejano.

Su voz se quiebra
en el letargo de un cuerpo cansado,
jadeante,
hecho a esquivar la veracidad
del porvenir cercano,
inevitable,
mientras su memoria pervive,
resiste sin tregua ni pausa,
evocando ese pasado
que lo hace otra vez amar
a su manera, pero amar,
desesperadamente 
la copa del vértigo, 
el cristal del instante
y los dientes de una soledad
tan llena de recuerdos.