miércoles, 31 de julio de 2013

LA PASAJERA

Pienso ahora la manera en que acaricio tu espalda. En cómo las yemas de mis dedos dibujan las sombras y las luces de esa llanura sedosa, cerrados los ojos, para oír su esencia. Estás llena luz, en el centro de la estancia, como un tapiz que observo, deteniéndome en los trazos de la piel, en los reflejos de tus pechos. Eres el aire de los cuadros, el perfume de mis besos y el amor de las flores amarillas.

En aquel entonces ibas y venías, como esos barcos que zarpan en penumbras, vestida de perlas y tormentas, sedienta de olas y luceros. Yo, en tales tiempos te esperaba, a la vera de mis pasos, mirando tu llegada o tu partida, con asombro o con dulzura. En aquellos tiempos llegabas, como una bandada de tordos asustados, como un temblor arrasador y como el viento, que mueve cada una de mis hojas.




martes, 23 de julio de 2013

PRIMERO, FUE LA MÚSICA

         EN la esencia de la música, posiblemente confluyen todas las emociones humanas. Es posible, a partir de una melodía, crear ambientes, imágenes que se proyectan en nuestro espectro pensante. Tal vez, lo más asombroso sea, que en cada uno de nosotros, la misma sucesión de sonidos produce imágenes diferentes.
¿Existirá algún artilugio que permita ver, como en el film de Wim Wenders, Hasta el fin del mundo, los sueños, pero aplicado a la música? Ojalá así sea.
 
         Al oír, por ejemplo, este Every Colur you are, pasan por mi mente miles de imágenes, difícilmente explicables mediante el lenguaje hablado o escrito, a sabiendas de que la palabra escrita es capaz de crear en el ser humano, imágenes irreproducibles a través del cine, por ejemplo. Buena muestra de esto son los fallidos intentos de llevar al cine, novelas como Cien Años de Soledad.
 
       Entonces pienso: primero, fue la música, ya que no precisa explicación alguna.



LA LUZ VERDADERA.

Por las paredes del recinto
entra 
la luz de tus caderas.

Estoy en el centro
de tu abismo luminoso
me visto de tu aroma,
que embriaga las nostalgias.

Estás en el centro
de mi aliento, atravesada.
Estás, recién llegada
a los temblores de mi asombro.

Por las ventanas de mi frente
entra
el sonido de tus pasos.

Estoy destinado a tu premura,
al racimo de tus pechos.
Estoy desterrado de razones,
inmerso en los rincones
de tu alma que estremece.


 

EL AMOR, LA LLUVIA

Las ramas del árbol se abren al cielo
como incontables brazos
de tersa bravura.

Dame la vertiente de tu voz
que hace arder al viento.
Dame la quietud de tu firmeza
que hace arder al tiempo.

El tiempo
que todo lo templa
como a un instrumento
me estampa de luces
de marcas y pliegues.
El tiempo
que labra las piedras
como un relojero
me talla los dedos
los gestos y el alma.

Estoy lleno sombras
y premuras
pero me quedo 
en el cuenco de tus ojos.
No quiero que te vayas
aunque la lluvia me acompañe
alguna tarde 
que aun no ha sucedido.

lunes, 22 de julio de 2013

LA BUENA MEMORIA






































En un instante,
sus ojos sin brillo 

se quedan masticando la tristeza
que crece como un trompo
dentro de su boca.
Sus manos ajadas, polvorientas,
bordean el rostro de la tarde,
en el otro que observa
y escucha la voz de su empeño
en rescatar los trazos ilegibles
de un naufragio lejano.

Su voz se quiebra
en el letargo de un cuerpo cansado,
jadeante,
hecho a esquivar la veracidad
del porvenir cercano,
inevitable,
mientras su memoria pervive,
resiste sin tregua ni pausa,
evocando ese pasado
que lo hace otra vez amar
a su manera, pero amar,
desesperadamente
la copa del vértigo,
cristal del instante y los dientes
de una soledad
tan llena de recuerdos.

PASIÓN VERTICAL

LA ausencia tenaz
de tu sexo
yergue su voz en la noche.

Cuelga caricias del techo
y me atraviesa los ojos.
 

Me atormenta
me desgrana
me estampa
contra los muslos.

Soy el guardián
de su asombro.

Simple cautivo que sueña
el sueño

de ojos abiertos.


 

 
 
 

domingo, 21 de julio de 2013

ELEGÍA DE LOS LIRIOS

UN hilván azul 
que cruza mi frente
camina la tarde
disperso de flores
sin sitio al que ir
ni lecho que espere.

Hoy es todo remoto:
Las sandalias, los versos;
el amor y los dientes.

Hoy es todo de arcilla:
Los pechos, tu acera;
el llanto y los versos.

Un día
cruzada la aurora
soñaba tus lirios.
Eras blanco
como el aire
tenaz como el viento.
Eras todos los abrazos
y las nostalgias.
Eras el pan que alimenta
la risa que canta.

Yo simplemente 
te quiero
tiznado de nada
y pintado de asombro.

 

viernes, 19 de julio de 2013

EN EL AIRE DE ESTA NOCHE

EN el viento se retuerce, el hilo del agua,
como una madeja que gira;
pasajera del andén
donde me siento y te espero.
En el aire se retuerce, el ojo de la luz,
como un telar que constela;
vestigio de un fuste
en el que tallo tu frente,
tu risa rota, sencilla.
 
Eres la pasión del viento,
el santuario del aire, el final de la madeja,
el silencio del andén, el amor de la luz,
el ojo del telar, el bramido del fuste
y el cometa que pasa,
sobre todas las vertientes.
 
 

EL MAR QUE NOS SEPARA

Y la noche, ávida de sueños,
se beberá el mar,
para que la distancia
no nos distancie,
para que podamos andar
sobre el tiempo azulado 
de los arrecifes
y tendernos, llenos de colores
al costado de un abismo.

Y la mañana, ávida de hojas,
se beberá el cielo,
para que el tiempo
no nos distancie,
para que podamos andar
sobre el musgo añejo
de los acantilados
y descansar por fin
en el vértice de un templo,
que seguramente sabremos construir.

Y por fin la tarde, ávida de voces,
abrirá su boca húmeda,
tragándose la voz de las metáforas

en el sintiempo de las grullas,
de los sauces
y las puertas, que se abisman,
hacia el centro de la isla,
donde yacen, sin distancia
tu humanidad y la mía.



sábado, 13 de julio de 2013

MADRE

MADRE,
tus brazos son blancos,
como el perfume del cielo.

MADRE,
tu frente es horizontal,
como el amor de los ríos.

MADRE,
tu rostro es blanco abisal,
como el sonido de un templo.

MADRE,
tus brazos son, otra vez blancos,
como el abrazo pasado
y la nación de mis actos.

MADRE,
tu frente es, otra vez horizontal,
como el camino cernido,
o el transitar de los trenes.

MADRE,
mi voz te mira descalza,
y deja libre los astros
que pasearán tu recuerdo.

CONFLUENCIA

Soy el recuerdo de alguien,
de muchas personas;
el encuentro de dos ríos,
el temblor de la mañana.

Las apariciones concurren,
se visten de fiesta;
de abnegación al espasmo o de violetas.

Soy el recuerdo de alguien,
de muchas personas;
el impacto de dos gestos,
el amanecer que se iluna.

Las devastaciones discurren,
se precipitan,
con el valor de las nubes y las tormentas.

Soy el recuerdo de alguien,
de muchas personas;
la intersección de dos calles,
que se vestían paralelas;
el mensajero y tu iris,
un patio azul, hoy que llueve
y nos sentamos al frente,
contra marea y distancia.
Soy quien ama las nubes,
el resplandor de las gotas,
en una tarde cualquiera.

Llego de lejos disperso,
juntando trizas de un alma
que siempre fue pasajera.
Hablo por voz de mi frente,
que sueña con encontrarte.
Hablo si paz, simplemente,
Hablo de cosas que han sido,
y te abro todas mis puertas.
Hablo al clamor de tus manos,
que se perciben presentes.

El porvenir es un tordo
que vuela sobre mi pecho.
El porvenir son tus brazos
que se acurrucan y brillan,
sobre la faz de mis ojos.
Y por fin, tal vez sea,
que desde siempre te espero.

miércoles, 10 de julio de 2013

PALOMA DE LA NOCHE

Entrada la noche, 
escucha otra vez esa voz que la nombra.
Ella, la noche, 
entra por sus poros o sus dedos, 
se deja estar sin más 
en el cuerpo de la mujer 
que viste palomas en la frente.

Ahora sueña el sueño concluso,
mientras, otra vez, oye su nombre
grabado en un tapiz de alpacas
que pastan en el valle siempre verde. 

Es su mejor sueño.
Por eso, cada noche, 
antes de perderse 
en el transcurso de lo eterno,
se deja caer, mecer en él,
que sabe su nombre y la nombra,
con la tenacidad de los ríos
y la violencia de los truenos.

Una paloma oscura muerde su pelo
afila sus alas en su fémur
y desgrana su llanto tantas veces...

-Shhhhhhhhhhh....
...vuela, paloma oscura
y no afiles tus alas en mi bronce.
Mañana, partida la noche,
te dejaré otra vez tensar la cuerda.
Hoy, esta noche, 
déjame soñar mi mejor sueño
y vestirme de gala,
como cuando antes te veía,
de espaldas, llamándome despacio,
en el sintiempo  lunecido del abismo.

 
 

 

domingo, 7 de julio de 2013

CUERPO VOLANTE


Vuela sobre el mar, un cuerpo que amanece
y brotan de sus brazos,
racimos de hojarascas.

Vuela sobre el mar, un cuerpo adormecido
y nacen de su cuello
preguntas que atormentan.

El cuerpo que navega
sobre un mantel de flores
prescinde de adjetivos y viaja por el cosmos,
sintiéndose dichoso
de estar entre los vivos.

El cuerpo es como un barco
plagado de señales,
que cuentan sus heridas
y sellan su destino.
El cuerpo es templo cierto,
el hábitat de un lienzo
donde los mares lloran
y tardan en calmarse.

Cuerpo bendito, maltratado
te quejas de falencias y ausencia de caricias.
No decaigas ante el lodo, ni anides en umbrales.
Revélate de sombras,
desnúdate, amárrate a las proas
y surca el universo, que a esta hora
te espera en la otra esquina.
 

YO QUISIERA

Yo quisiera hablar el lenguaje de las hojas,
saberme sus vocales, vibrar con sus lamentos.
Yo quisiera oír el alma de los trenes,
andar por sus pasillos y alzarme en sus estribos.

Yo quisiera hablar el verbo de las nubes,
vestirme con sus ojos, lluviar sobre los parques.
Yo quisiera oír el susto de un cometa,
viajar en su cabeza y ver por fin tu cielo.

Yo, también quisiera, hablar con gestos breves,
fundirme en las tormentas, poblarme de sus truenos.
Yo, también quisiera, oír un laberinto,
perderme de extravío y ansiar lo que he amado.

Yo quisiera ser, el viento que te arrasa, 
la nube que te moja.
Y quisiera no hablar, más que lo preciso,
guardar mi rostro en un bolsillo
y las manos en el vientre.
Y estar así, de pié frente a tus anclas,
mirando las postales de tiempos que se fueron.

Y por querer, quisiera que te sepas,
mi cuerpo de memoria, mis ojos de partida.
Porque antes de que llueva,
me iré por una senda que lleva a un río enorme,
del cual me sé las letras, los párpados
y el alma.







sábado, 6 de julio de 2013

GIRASOLES

En el centro de tu iris, un pedernal ardiente muerde con asombro los gajos color ámbar. Uno a uno los desgrana, con paciencia blanquecina, fluyendo en el deseo de llegar, al fondo mismo del espacio en el que yergues tus virtudes. Algunas me ensordecen y otras me enamoran, sin pretextos, con premura. Por eso estoy. Por eso soy, en el verano, el pétreo girasol que nunca calla, como el viento en la quebrada de tus pechos.

martes, 2 de julio de 2013

UN LUGAR

Amo el lagar de tu mirada,
el tallo de tu vientre.
Amo el abismo de tu ausencia,
el ruido azul de nuestra espera.
Amo saber que vas a estar,
a ser, de tantas formas diferentes.
Amo el letargo de tu beso,
el océano de tu boca
y sobre todo amo
el abrazo de tus piernas.

EPIFANÍA DEL RETORNO

Tortuga de ojos tristes que caminas por la sangre,
miras dulce las facciones de las nobles araucarias.

Allá lejos en el sur, te esperan los trigales;
alas pardas amarillas, surca el cielo un benteveo. 

Mirada de sal, translúcida rama, no detengas tus andares,
si a pesar de los pesares,
allá lejos en el sur, te esperan los horneros,
con su canto que ilumina, las tumbas olvidadas.

A lo lejos en el cielo, ves la estela que se pierde,
tras el trueno de un navío, que en su vientre me sostiene.

Mirada de luz, intrépida escama, no detengas tus andares,
si a pesar de los pesares,
allá lejos en el sur, te esperan los jilgueros,
atrapando entre sus notas, ecos torpes, anhelados. 

Tortuga de ojos tristes que caminas por mi espalda,
velas siempre por las noches el temblor de mis soñares.

Allá lejos en el sur, te esperan los trigales,
las majadas que trascienden y el pan que las contiene
sobre la mesa tendida, donde entrada el alba muda,
te sientas
y me esperas.