sábado, 26 de octubre de 2013

EL NAUFRAGO

Estuvo perdido en su laberinto durante muchos años, hasta que sus lamentos dejaron de ser eco en los cielos y sus pasos se convirtieron en pájaros; hasta que su mirada se hizo arena y sus manos se quedaron ciegas.
Y con la herida de cada amanecer se preguntaba qué hacer, cómo escapar de las sombras o dormir sin encontrarse fragmentos.
Su corazón estuvo lleno de preguntas, de mapas. 
Su corazón se hizo trizas, hendido por las piedras, cayendo  sin asombro al cauce de la sangre. 
Su corazón fue la casa de un amor sin aciertos, el lóbrego templo de un río que dormía.
Su corazón fue la puerta, el tiempo las baldosas, la nación de los árboles y el canto de los gallos que se quedaron sin rostro, sin un mañana probable, porque a la vuelta del tiempo se fue quedando sin rimas, sin notas y se cerraron sus ojos.

viernes, 11 de octubre de 2013

DESDE EL AVERNO

Él dice en silencio
que siempre está solo, 
como esos inviernos
que visten la escarcha.
Su mundo es escaso:
el patio, el damero, 
las puertas cerradas
y el sueño perpetuo.


LA soledad viene de adentro
como un barco a ciegas
que parte su rostro sin mano piadosa.
 
Es una soledad sin memoria, 
huérfana, despiadada que se esconde.
ÉL dice en silencio 
con ojos de asombro,
el ruido del tiempo me da tanto miedo. 
 
 

LA MORADA

ELLA es el hogar que no tendré,
un lagar que soñaré los días sin horizonte.
Ella es el amor que morirá de ausencia,
la vanidad impía 
y los deseos de pertenecer. 
Ella es el hogar que extravíe,
el sueño que descansa
y el tranvía que pasa por mi puerta
como un pájaro que no cesa
en su empeño de quitarme los ojos.
 

jueves, 10 de octubre de 2013

LA NADA

DESDE la espalda de la noche los sueños ruedan sin dueño pidiendo refugio.
Abro los ojos y todo está inmóvil en medio del alba. Los barcos aúllan, los trenes navegan y los árboles sin nada que decir, se levantan.
Desde mi espalda la nada deambula por  puertos cegados. En mi ya no hay nada y cierro los ojos en medio del tiempo. Mis manos aúllan, mis húmeros lloran y mis ilusiones sin nada que ver, se mueren de asfixia.
En mi los desiertos, el cántaro roto, la voz que no cesa y el grito que ya no me salva.

ESPACIO SIN MÁRGENES

DEL POETA JUAN GONZALEZ

Espacio sin márgenes

Ella vuelve malherida
porque se fue
arando el aire
con sus patas rojas
y jamás se detuvo
hasta estrellarse contra el cielo

nunca se supo por qué
se fue
tampoco el itinerario
de su vuelo
sólo se sabía
que quería volar
y salir de las ciudades
donde vivía esperando
un llamado

eso oímos decir
pero no las voces
que ella escuchaba
de noche
cuando mirando el cielo
desde la ventana
tenía visiones

después se sentía pequeña
envuelta por una corriente
que la hacía temblar
qué es esto se preguntaba
aterrada
no es nada no es nada
decía una voz
sólo es tu visión
del espacio sin márgenes.

Ante la desazón de la espera, "ella quería salir de las ciudades, donde vivía esperando un llamado"
Un texto enorme, universal, porque todos, de alguna forma, esperamos un llamado, o miramos el cielo desde una ventana.

lunes, 7 de octubre de 2013

EL LABERINTO



ÉL antes moraba otra casa, de dulces pasillos y patios abiertos, de pétreas baldosas y recios arbustos.
Con oficio de orfebre talló cada piedra, cada acceso de luz a las almas benditas que con cada día rociaba de amares. Este había sido su hogar verdadero, de fieles columnas y claras estancias. Su sangre corría por cada cimiente, por cada pestillo y por el jardín. Pero un día, ciego de ardores, sus cauces se fueron siguiendo visiones, probable horizonte de margen finito. Él sabía que después del ciclón la nada se haría. Que después de la lluvia vendrían días aciagos de vértigo y rabia, de andar sin espejos con hombros prestados.
HOY, a tanta distancia recuerda aquel cielo con ojos de sombra, oprime su ceño, aprieta las manos y queda en silencio, oyendo al gorrión que retuerce frontales. Piensa, piensa...
...algún día la lluvia otra vez le será compañera y hará que el gorrión vuele libre, sin pausa al destino.

domingo, 6 de octubre de 2013

ALIVIOS

Desde la muralla observa,
mientras la soledad toma su mano,
el horizonte.
Él sabe que vendrá a liberarlo,
que por fin la espada
cumplirá su cometido.
Él sabe
y esto lo alivia.

jueves, 3 de octubre de 2013

ANCESTRAL

Un rumor de algas sueña mi sueño
y abre la puerta despacio
con el denso aroma de la espera.
Un temblor de más me desquicia
y rompe las aldabas oxidadas
con el negro trueno de lo muerto.
Una tiniebla sueña mi abismo
y cierra las flores despacio
con el pesado paso de las horas.

Soy acaso el dueño de mis yerros
el perro que arremete contra el amo
la raza ciega sin pigmento
que sube desde las profundidades
de la edad perdida y olvidada.

El todo, sobre la nada

El pan sobre la mesa
la ropa sobre los trenes
y el sabor de tus labios
sobre mi espasmo.

El tiempo sobre la silla
la luna sobre la almohada
y el saber de tus ojos
sobre mi palma.

El río sobre la acera
la estrella sobre los muebles
y el sudor de tu espalda
sobre mi pecho.

El alba sobre la entrada
la espada sobre la cama
y el ansia de tus piernas
sobre mis muslos.

El ruido sobre el silencio
la escarcha sobre los vientos
y el sabor de tu sexo
sobre mi frente.

El viento sobre las hojas
la espuma sobre los cuerpos
y el ardor de tu cuerpo
sobre mi mundo.

miércoles, 2 de octubre de 2013

LA ESPADA

Hubo días sin perdón pero también de dicha

Cientos de palabras abren su boca en su manos
ansiosas por salir al vértigo del cielo.
Cientos de recuerdos abren sus ojos en su ceño
ansiosos por actuar templando las palabras.
Cientos de recuerdos, de tristezas rezan en su espalada
prestas a viajar al puerto que lo espera.
Cientos de cajones, de objetos inservibles 
llenan los pasillos. 
Es hora de vaciar la casa
para que otros pasos lunezcan en sus flancos.
Es hora de vestirse el cuerpo de esperanza,
hora de soñar con un mañana venturoso, de cerrar
y abrir los brazos para que el aire luzca breve.
Es hora de vivir desde la acera del destino,
hora de aliviarse los pesares y acabar.
Por eso, recorre los pasillos en busca de la espada
que acabará cegará por fin su soledad desconsolada.
El filo está presto en la cresta del tiempo
y un galeón violeta se llevará su cuerpo
hasta el justo lugar, donde descanse para siempre.