viernes, 29 de noviembre de 2013

EVOCACIÓN DEL RIO

Sube el invierno terso
por los brazos de las enredaderas,
por el tronco de los álamos
y por los pliegues del agua.

Sube una señal de antaño,
un rostro ajado repleto de señales,
unas manos que rozan
y un tallo desigual, nacido de la espera.

Así, la estación de la escarcha
sube por mi frente, por mis ojos
se instala en mi refugio
y me hace vulnerable. 

Entonces mi rostro se viste de recuerdos,
mis brazos amarillan 
y el tronco se desborda
sobre los pliegues del agua,
que es lenta, marrón
debajo de los sauces.


BUEN PUERTO

Desde los confines del anhelo, arriba el amor  sin permiso y se viste de arcilla, de tesón y de hojarasca, con el fin de perpetuarse. 
El amor se mece y dispersa, se disfraza de templo, morada de caricias y de barcos.
El amor es tu rostro, tu espalda o tu ausencia; la falta de sueño, el verbo presente. 
El amor son tus ojos, los besos futuros. En resumen, el amor sos vos, de noche y de día.
A L.F.
 

sábado, 23 de noviembre de 2013

LA TARDE

Camina lenta la tarde
hacía la curva del cielo
donde la noche descansa
como un ardiente animal.
De su mano van los vientos
las hojas y los placeres
sedientos de una penumbra
que nunca llega a tocarlos.
De su mano van mis sueños
las hojas y las tristezas
sedientos de una estación
donde poder descansar
cerrar los párpados
no hablar más
y soñar sin piedad
con el pliegue de los valles
y los ríos.

jueves, 21 de noviembre de 2013

Querencia

Ha querido la luz
hendida de silencios
posarse sobre el hielo
tragarse los umbrales
y quebrarse
hundiendo su cuerpo
en el río que ruge
como un tigre sediento.
Acaso vengo y voy
como un clamor
o una serpiente.
Acaso vengo y voy
como el lagar
de todas los enigmas
que se niegan a mostrarse.
Quiero hablar
quisero decir
pero el silencio 
se recuesta con mi frente.
Quiero ver
arder de viento
pero tus ojos
ya no hablan.
Se fue la luz
y el humo azul.
Se fue tu voz
con el eco de los sauces.

 

lunes, 11 de noviembre de 2013

SALVADORA

Y vendrá tu cuerpo tendido en el alba
a ungir mis plegarias de cálidas noches.
Y vendrán tus labios de exacta fragancia
a unir mis costados con hábiles manos.
Y vendrá también tu voz de cencerro
a urdir mis lamentos con mieles sombrías.
Y vendrá el sol de tus dientes,
la luna del pecho,
buscando tristezas para desterrarlas.
Y vendrá la mueca sensual de tu risa
a hinchar mis bodegas con almas plegadas.

Soy el tripulante de un barco que naufraga
en aguas violentas sin tregua posible,
salvo el crepúsculo, anclado a tus brazos.

ANDARES

EN su andar,
las hojas discurren por vértices ciegos,
por huecos sin rostro, por alas sin cielo.

En su andar,
las palabras abruman al ciego,
deslumbran al sabio y embrujan al tiempo.
En su andar, 
el placer desentierra diamantes,
abraza los cuerpos y estalla los versos.

En su andar,
la pasión se declara insalvable, 
plagada de nubes:
Y discurre,
y abruma,
y deslumbra,
y abrillanta la luz que retiene tu ombligo.