domingo, 12 de mayo de 2013

LO HUMANO


A efectos de oír
las voces del río,
las aves invocan,
su vuelo al silencio.

A efectos de oír
el torso del lirio,
los cuerpos se curvan,
de llana alegría.

De por sí, a secas, el mundo es aciago,
salvo el crepúsculo,
cuando abro los ojos
y tiendo mi rostro
al mar de la espuma.

Soy un hombre anclado de espaldas,
plagado de infamias, de errores humanos
y buenas intenciones.
Soy un hombre sin lienzos, lleno de pliegues,
que miente a deshoras, riendo de miedo.
Soy, acaso la sombra, cometa que pasa,
si estás a mi lado. 


PLEGARIA DEL ALBA

Si el alba se ríe, preñada de luces,
la beso en la frente, anido en sus manos.
La inundo de abrazos,
me quedo a su lado.

Pero, si acaso lobrese
y se posa en la espera,
la empujo despacio, la observo con celo.
Me siento a su vera
y visto a mis dientes
de buenos colores, 
a ver si sonríe.

Y si a pesar de todo
sus párpados lluvian,
soy yo el mensajero:
la furia convexa,
los días sin señales,
los rostros que alivian,
las sombras que escapan,
el pan sin manteles;
un brazo sin templo,
la tarde sin lirios,
la voz que te implora:

- Asíste mi llanura vulgar, llena de sombras-
- Libérame, asómbrame, zambúlleme en tu seno
  y líbrame de tórculos -
- Caréceme de aristas, despliégame,
  retuercema y empózame de besos,
  de todas las palabras
  que faltan en mis hojas.