lunes, 17 de junio de 2013

FINAL DE VIAJE

A sabiendas el destino
me trajo aquí a perdonar,
a pronunciar lo callado.
Al salir cerré puertas
dejando atrás las partidas
las nubes que aman los hombros.
Ahora
en un cometa que pasa
mis besos cobran sentido
se abrazan prontos al tiempo
y caen
amando el verbo del alba.
Ya no seré el que venía.
De alguna forma soy otro.
Ya no seré el que se iba.
De todas formas he sido
en las palabras marcadas.

Sólo seré el que se yergue.
Quien dice ser tu consuelo.
Por eso
si hoy llueve de cuerpo entero
prometo estar a tu lado.



ANHELO DEL CUERPO

Si me dejases ser hora
seguramente podrías
contar sin pausa ni miedo
mis imperfecciones salvajes.
Si yo dejase las puertas
abiertas de tiempo y llanto
seguramente tus manos
dibujarían todo el tiempo
el manto fiel de mi boca
la brevedad de mi risa
y la pasión silenciosa
que brota cuando respiras.

Soy yo quien busca tus pasos
el noble andar de tus brazos.
Soy yo quien sueña las horas
en las que estás a mi lado
tendida en cuerpo disperso
llena luces y sombras
como ha de ser un presente
en el que andamos mirando
un horizonte cercano.

Soy yo el verbo que buscas
la brevedad de tu anhelo.
Estoy aquí sin dobleces
tejiendo en luz el deseo
con trazos de luna llena.
Si me nombras
no habrá mas pena
ni olvido.


HE VENIDO A BUSCARTE

En medio de su boca
la tarde es gris sin estrellas
y afuera
en el sendero del sueño
acierto a sembrar destellos
que son pequeñas señales.
 
A lo lejos
la noche azul se aproxima
a ver mis párpados prietos
callados desde el instantes
en que te fuiste sin vuelta.
Me detengo:
He de asir mis nostalgias
una a una sin pausa
para guardarlas ocultas
en esa esquina añorante
en la que el cuerpo se tuerce
comprime espaladas que gimen
temblores
en los que veo tu tardanza.
 
Y pienso ahora
quién me dará las respuestas
ese calor venidero
la caricia del alba
roja sobre los pinos
que se internan
con voz de río convulso
en esa luz
que amanece.