martes, 2 de julio de 2013

UN LUGAR

Amo el lagar de tu mirada,
el tallo de tu vientre.
Amo el abismo de tu ausencia,
el ruido azul de nuestra espera.
Amo saber que vas a estar,
a ser, de tantas formas diferentes.
Amo el letargo de tu beso,
el océano de tu boca
y sobre todo amo
el abrazo de tus piernas.

EPIFANÍA DEL RETORNO

Tortuga de ojos tristes que caminas por la sangre,
miras dulce las facciones de las nobles araucarias.

Allá lejos en el sur, te esperan los trigales;
alas pardas amarillas, surca el cielo un benteveo. 

Mirada de sal, translúcida rama, no detengas tus andares,
si a pesar de los pesares,
allá lejos en el sur, te esperan los horneros,
con su canto que ilumina, las tumbas olvidadas.

A lo lejos en el cielo, ves la estela que se pierde,
tras el trueno de un navío, que en su vientre me sostiene.

Mirada de luz, intrépida escama, no detengas tus andares,
si a pesar de los pesares,
allá lejos en el sur, te esperan los jilgueros,
atrapando entre sus notas, ecos torpes, anhelados. 

Tortuga de ojos tristes que caminas por mi espalda,
velas siempre por las noches el temblor de mis soñares.

Allá lejos en el sur, te esperan los trigales,
las majadas que trascienden y el pan que las contiene
sobre la mesa tendida, donde entrada el alba muda,
te sientas
y me esperas.