domingo, 7 de julio de 2013

CUERPO VOLANTE


Vuela sobre el mar, un cuerpo que amanece
y brotan de sus brazos,
racimos de hojarascas.

Vuela sobre el mar, un cuerpo adormecido
y nacen de su cuello
preguntas que atormentan.

El cuerpo que navega
sobre un mantel de flores
prescinde de adjetivos y viaja por el cosmos,
sintiéndose dichoso
de estar entre los vivos.

El cuerpo es como un barco
plagado de señales,
que cuentan sus heridas
y sellan su destino.
El cuerpo es templo cierto,
el hábitat de un lienzo
donde los mares lloran
y tardan en calmarse.

Cuerpo bendito, maltratado
te quejas de falencias y ausencia de caricias.
No decaigas ante el lodo, ni anides en umbrales.
Revélate de sombras,
desnúdate, amárrate a las proas
y surca el universo, que a esta hora
te espera en la otra esquina.
 

YO QUISIERA

Yo quisiera hablar el lenguaje de las hojas,
saberme sus vocales, vibrar con sus lamentos.
Yo quisiera oír el alma de los trenes,
andar por sus pasillos y alzarme en sus estribos.

Yo quisiera hablar el verbo de las nubes,
vestirme con sus ojos, lluviar sobre los parques.
Yo quisiera oír el susto de un cometa,
viajar en su cabeza y ver por fin tu cielo.

Yo, también quisiera, hablar con gestos breves,
fundirme en las tormentas, poblarme de sus truenos.
Yo, también quisiera, oír un laberinto,
perderme de extravío y ansiar lo que he amado.

Yo quisiera ser, el viento que te arrasa, 
la nube que te moja.
Y quisiera no hablar, más que lo preciso,
guardar mi rostro en un bolsillo
y las manos en el vientre.
Y estar así, de pié frente a tus anclas,
mirando las postales de tiempos que se fueron.

Y por querer, quisiera que te sepas,
mi cuerpo de memoria, mis ojos de partida.
Porque antes de que llueva,
me iré por una senda que lleva a un río enorme,
del cual me sé las letras, los párpados
y el alma.