jueves, 10 de octubre de 2013

LA NADA

DESDE la espalda de la noche los sueños ruedan sin dueño pidiendo refugio.
Abro los ojos y todo está inmóvil en medio del alba. Los barcos aúllan, los trenes navegan y los árboles sin nada que decir, se levantan.
Desde mi espalda la nada deambula por  puertos cegados. En mi ya no hay nada y cierro los ojos en medio del tiempo. Mis manos aúllan, mis húmeros lloran y mis ilusiones sin nada que ver, se mueren de asfixia.
En mi los desiertos, el cántaro roto, la voz que no cesa y el grito que ya no me salva.

ESPACIO SIN MÁRGENES

DEL POETA JUAN GONZALEZ

Espacio sin márgenes

Ella vuelve malherida
porque se fue
arando el aire
con sus patas rojas
y jamás se detuvo
hasta estrellarse contra el cielo

nunca se supo por qué
se fue
tampoco el itinerario
de su vuelo
sólo se sabía
que quería volar
y salir de las ciudades
donde vivía esperando
un llamado

eso oímos decir
pero no las voces
que ella escuchaba
de noche
cuando mirando el cielo
desde la ventana
tenía visiones

después se sentía pequeña
envuelta por una corriente
que la hacía temblar
qué es esto se preguntaba
aterrada
no es nada no es nada
decía una voz
sólo es tu visión
del espacio sin márgenes.

Ante la desazón de la espera, "ella quería salir de las ciudades, donde vivía esperando un llamado"
Un texto enorme, universal, porque todos, de alguna forma, esperamos un llamado, o miramos el cielo desde una ventana.