viernes, 11 de octubre de 2013

DESDE EL AVERNO

Él dice en silencio
que siempre está solo, 
como esos inviernos
que visten la escarcha.
Su mundo es escaso:
el patio, el damero, 
las puertas cerradas
y el sueño perpetuo.


LA soledad viene de adentro
como un barco a ciegas
que parte su rostro sin mano piadosa.
 
Es una soledad sin memoria, 
huérfana, despiadada que se esconde.
ÉL dice en silencio 
con ojos de asombro,
el ruido del tiempo me da tanto miedo. 
 
 

LA MORADA

ELLA es el hogar que no tendré,
un lagar que soñaré los días sin horizonte.
Ella es el amor que morirá de ausencia,
la vanidad impía 
y los deseos de pertenecer. 
Ella es el hogar que extravíe,
el sueño que descansa
y el tranvía que pasa por mi puerta
como un pájaro que no cesa
en su empeño de quitarme los ojos.