viernes, 29 de noviembre de 2013

EVOCACIÓN DEL RIO

Sube el invierno terso
por los brazos de las enredaderas,
por el tronco de los álamos
y por los pliegues del agua.

Sube una señal de antaño,
un rostro ajado repleto de señales,
unas manos que rozan
y un tallo desigual, nacido de la espera.

Así, la estación de la escarcha
sube por mi frente, por mis ojos
se instala en mi refugio
y me hace vulnerable. 

Entonces mi rostro se viste de recuerdos,
mis brazos amarillan 
y el tronco se desborda
sobre los pliegues del agua,
que es lenta, marrón
debajo de los sauces.


BUEN PUERTO

Desde los confines del anhelo, arriba el amor  sin permiso y se viste de arcilla, de tesón y de hojarasca, con el fin de perpetuarse. 
El amor se mece y dispersa, se disfraza de templo, morada de caricias y de barcos.
El amor es tu rostro, tu espalda o tu ausencia; la falta de sueño, el verbo presente. 
El amor son tus ojos, los besos futuros. En resumen, el amor sos vos, de noche y de día.
A L.F.