miércoles, 4 de diciembre de 2013

EL CAMINO DE LOS SUEÑOS

En el amanecer tenía tantos sueños
que era difícil contarlos. 
Algunos tenían nombre propio, 
apellido de bestiario y un sombrero. 
Otros eran sólo sueños,
sin más firmamento que su espalda torcida. 

Algunos eran toscos, sin voz ni cordel. 

Pero pasó que la vida gastó sus visiones.
Uno a uno fueron pasado y fueron recuerdo. 
Abrieron la puerta y salieron, 
unos al cielo y otros a tierra,
para no volver ya nunca.

FALDA FLOREADA

El sol sube los escalones de tu falda, 
atraviesa las flores amarillas 
y se estampa contra el suelo. 
Escala el cuerpo del día,
que flota en el aire esquivando estrellas,
hoy llenas de viento. 
Luego se dispersa y vuelve a ser río, plumajes y arbustos. 

Los pájaros lloran por todas sus plumas
y besan las piedras que huelen a tiempo.
El sol asciende tu pliegue floreado, 

abraza tus pechos y vuelve a ser tiempo.