jueves, 26 de diciembre de 2013

SIN NOMBRE

Y la luz entraba por los ojos de la noche
embriagando a los amantes
que se buscan como fieras.
Y la música hacía estallar el silencio
sin despojarlo de nada
dejándolo a campo abierto.
Y ya no había más palabras
que no evocasen las manos
los brazos
o las piernas.

EL PÁJARO DE LA NOCHE

En los dedos de la noche
presiento el tacto del cosmos
el roce de los cuerpos
la implacable entrega del amor
en sus actos diminutos.
 
A veces vuelvo a ser niño
como cuando antes te veía
y me enamoro del cielo
y me detengo ante el aire
que contiene las notas
y lo que vive entre ellas.
 
A veces vuelvo a ser hombre
y me desprendo del todo
y me enarbolo de estrellas
que son el cuerpo del sueño
que escucho toda la noche.