miércoles, 29 de enero de 2014

AMOR BREVE

Cuando tu hablabas
yo creía tus palabras
imaginaba tu talle
y desoía a las sirenas.
 

Cuando
antes de amanecer
me abrazabas
yo era un hombre distinto
y te amaba.


A R.A.D










NACAR

HE llegado a tu lado
y juntos de pie miramos
el movimiento embriagado,
la transición verdadera.

Más allá se escuchan voces,
ladridos y alguien que silba 
una oración que se pierde
en el pubis de la noche.
Más allá está el mar,
hambrienta esfera de tumbas
con su canción de tizones
y sus halagos que sobran.

Yo me recuesto a tu lado
para mirarte los labios
que se resecan de tiempo
y se desgranan en olas:
La endurecida espuma
me abarca por dentro.
La fría acción de los vientos
me fracciona en guijarros.

Yo me recuesto a tu lado
para mirarte las sienes
que se me antojan agrestes
y me lastiman las manos:
La endurecida espuma
me abarca por dentro.
La fría acción de los vientos
me fracciona en guijarros.
Y sin manos voy al horizonte
repitiendo tu nombre. 

A R.A.D.G.

EL HAMBRE

Y de tu brisa nacida
vendrá tu voz amarilla
tu pantalón remendado
tus labios tenues y amables
el abrir de los visillos
y el aluvión de la dicha.

Agonizas entre la hierba
y nadie vuelve a estrecharte.
Tu hambre nace del cielo
de las naciones y el habla.
Tu hambre sabe vocales,
admiraciones y palmos.
Tu hambre es bien conocido,
como el amor sin respuesta
en un espejo cegado.

LA PENA

Ha llovido, está lloviendo
y mi pequeña estatura
se disemina en los tallos
de los rosales marchitos.
 

El jardín está en sombras
a esta hora de la tarde
justo antes de que la luna

lo inunde, con su campana de nácar.
 

Camino a tientas la brisa
cuidando el paso tan llano.
 

Ha llovido, está lloviendo
y las páginas de mis libros
empiezan o oler a humedad.
 

El musgo nace en los muebles
en los rincones
y en el timón de mi barco.


A veces escucho
que empiezo a ser viejo
disperso.
Escucho el alba en su manto
y las palomas salvajes.
Entonces vuelvo a ser niño
y te llamo despacito:

Madre mía, ven pronto.
Me estoy muriendo de pena.

martes, 28 de enero de 2014

UN ADIOS

DESDE un espacio sin margen,
desde un balcón inasible,
desde los ojos cerrados
y mis caricias cercanas,
yo te propongo sin tiempo
enarbolar mis deseos.
Desde el rincón de la hojas,
desde mi caja de sueños,
yo puedo ver tus rincones
y adivinar mi desdicha.

EL HIJO





























Y con el tiempo de las lluvias
su boca quería llorar de júbilo
asistir al entierro de las penas
y volar sobre la tierra.

Sus brazos sonaban a viento
a riendas enterradas
a cuerpos bañados por el valle
y a vientre de luna estremecida.

Niño mío que te vas
quién hablará por tus mejillas?
quién bordará mis ilusione?
y sobre todo
quién me verá con tus caricias?

Shhhhhhhhhhhhhhhh
no digas nada.
En los esteros anda el duende
con su sombrero milenario.


sábado, 25 de enero de 2014

MORIR DE PIE

Ahora que encuentro las alas, sé que es posible morirse de amor, de tristeza o de vida. Morirse de abrazos, de orgasmos; morirse de pie o de costado y atravesar los umbrales. Morirse mirando la estela de un sueño.
Hoy he llorado al recordar. He llorado de pié junto a la puerta y al espejo. He llorado al ver al hombre triste ahogado en un sueño, sin decir palabra.

viernes, 24 de enero de 2014

PASIONARIA

         




Amanece y apoya el codo sobre el borde de la cama. El día se llena de identidades que emergen de las sombras, como velas amarillas mientras el incierto devenir de su empeño, la hace rondar las estancias aún en penumbras, pisando de memoria y hablando a solas, sin respuesta. Por fin se ha sentado en medio de la habitación, en la que ahora un abanico amarillo secciona el borde de la cama y lo divide en dos: uno iluminado y otro umbrío. Ella tejió con sus manos la manta que cubre su lecho. A veces recuerda estas cosas, que muy lentamente el tiempo se encarga de desordenar en su memoria, dislocando el orden o la magnitud de los hechos. También ordenó cada objeto en los estantes que hay dentro del ropero de luna oval. Allí todo huele a tiempo, a desierto y a penuria. A veces piensa, lo repite una y otra vez, que morirá completamente sola, sin nadie que arrulle sus manos de pan, ni sus dedos de harina. Tantos rayos anidaron en su espalda, que hoy su voz apenas sabe de palabras. Ardió una y otra vez en el ardiente cuenco del deseo, de los besos esperados, de la entrega sin destino y del vacío. A veces también amaba y sufría al hacerlo. Después de todo, las mariposas del amor se marchan justo antes de que el ciclón del odio lo arrase todo, sin dejar marca de lo acontecido, ni de las caricias convertidas en ceniza.
Quemarse una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez...ssssssssss deambulan las polillas por el cielo en busca de su llama. Tal vez hoy llore y se retuerza sobre la manta de colores. Tal vez hoy llueva dentro y fuera de los cielos, dentro y fuera de las flores de su frente, dentro y fuera de su cielo vaginal, de su amor que se fue por el aire. Tal vez hoy retome el vuelo y salga, pasado el día, a internarse en el vientre de la noche, en busca de su fuego.

miércoles, 22 de enero de 2014

CUERPO PRESENTE



LA orilla del río donde te refugias
está llena de brazos y de pliegues.

Es una orilla sin retorno
vestigial y miserable.
donde el agua transita 
su senda de chasquidos
deslizando azul sobre las piedras.

A veces tu cuerpo es sólo un brazo
una estación o una plegaría
donde me arrodillo
llorado por entero.

VERDADES



SABIENDO la verdad de los tormentos
me asomé al abismo
sin más armadura que mis labios
y sin más tiempo que el presente.

Tu frente florecía cada mañana
colgada del acento que rechina.

Con mis manos abría la puerta de tu cuerpo
sin temor al descuido
y sin conciencia.

Dentro de tu desnudez
mis ojos vestían tus pupilas
regaban tus gladiolos
y alzaban tus confines
tus mínimas ciudades.

Dentro y fuera de tu desnudez
mi voz era otra
consolada en el final de la paciencia.

Y así
sabiendo lo terrible del desprecio
lo infinito del asombro
me asomé a tu abismo
sin más verdad que alguna tuya.
Mujer de frente florecida
que anidas en mi sangre
te asomas al abismo
sin más verdad que alguna mía.

Todos mentimos
A fin de cuentas.

ENCUENTRO DE PIEDRAS



ERA tan grande el dolor
que la vanidad trepaba por todas las ventanas
diseminando el inmediato paso del amor al odio.

Era tan grande
tan desmedidamente grande el dolor
que llorar no era bastante
para ungir la grieta en el costado
arbolada de soledad
arrasada de engaño
truncada de frialdad
y anclada de fondo.

Detrás de cada trinchera una mujer.
Detrás de cada puerta una mujer y un hombre
que se aman a veces con desprecio.

Desde su vértice mudo
el hombre mira el vacío sideral
que asoma por los párpados de la mujer
tendida de espaldas
bajo el estertor de lo posible.

Tal vez en su desierto
ambos se preguntan dónde se quedó
el esqueleto florido del amor.
Dónde dejaron de hablar o reír
y dónde fue a parar cada palabra.

El desamor es un espejo sin respuesta.
cadena muda que rompe la alegría
lágrima vertida con cuidado.

El desamor declina
desciende hasta la marcha del olvido
Y allí por fin se queda.

miércoles, 15 de enero de 2014

A TIENTAS

Todos alguna vez moriremos de penuria
descalzaremos la dicha 
y aplazaremos la espera.

Todos alguna vez despertaremos del mármol
reservaremos espacios
y anidaremos en versos.

Tu voz
noche previa distante
se alarga sobre el nido del alba
como un volcán apagado.

La espuma tiene alas que se incrustan
en su materia oxidada
en su talón esculpido.

Tu voz es de llanto cuando te quiero
cuando a ciegas me amás
dulce violín del verano.

domingo, 12 de enero de 2014

LA OLA

COMO las olas vas y vienes
y en las piedras
que acojo con furia,
me dejas tendido.

Sin miedo al estruendo
empuño el vaivén
del rayo que acaba,
del trueno que alivia.

Como las olas vienes y vas,
voy y vengo,
en el albor
del cielo violeta.
Encuentro  de piedra
con cuerpo de espuma.



jueves, 9 de enero de 2014

UN PEZ EN EL VIENTO

Hay cosas que no sé decir,
puertas que no sé abrir
y tierras que no sé pisar
sin sentir
la congoja del abismo.

En el confín celeste de la isla
las araucarias flotan en el aire
y mi piel se rasga ante su hojas
con el dolor
de lo perdido para siempre.

No hay hombre que entienda esto:
perder para siempre el amor,
la mirada, el recuerdo, la voz
el latido, los pasos, la risa,
el olor, el tacto, la razón,
la mirada, el sabor,
el abrazo, la voz, otra vez la voz
que a lo lejos vive y muere
como un pez en el viento.

DESPEDIDA

Sé que al final, sin quererlo,
todo se irá perdiendo en las olas,
en la cresta nácar de la espuma:

Se perderá la línea de tus brazos,
el perfume de tu vientre
y el rencor, también se perderá.

Se perderá tu aliento,
el temblor del abrazo
y la razón del sentimiento.

Se perderá el gemido,
el placer inmenso de tenerte
y la pasión, también se perderá,
como todo en el mundo,
salvo el indómito aroma
de las piedras.

NO MÁS TE QUIERO

LA mirada en el cielo 
se pierde
tras la espuma gris
que dejan los viajes.

Ayer miraba el cielo,
tenía en el bolsillo 
un billete.
Ayer miraba el cielo
y era de otra forma, 
distinta:

Planeaba horizontes, 
vestía vanidades.
Era, a todas horas, 
diferente:

Bebía café puntualmente,
nacía de las flores
y amaba tus ojos.

Ayer, por la tarde
vi la última estela
y no hubo más viajes,
ni más te quiero.