jueves, 27 de febrero de 2014

EL ESPEJO





DEJA pasar ese instante
mientras la luz
extingue la sombra de tus manos.

Deja las hojas abiertas
las ventanas en los árboles
y a tus caderas 
en la proa de mi sexo.

Déjame entrar
hendiendo 
el manto floreado de tu falda
la exhalación dulce de tu azufre
que sulfura mis venas
y mis dientes
atormentando la estela
que dejas al irte
siempre.

Deja que vuele una vez más
sobre la risa de tu vientre
o las ramas de tus brazos
que descienden por mi espalda.
Déjame entrar una vez más
al laberinto de tus piernas
donde me esperan los espejos
que me devuelven mi semblante.
  

No hay comentarios:

Publicar un comentario