lunes, 28 de abril de 2014

LA NOCHE

EN estas paredes nadie escribe.
Los ojos se quedan adentro,
cabeza abajo las manos y en
silencio.

En estas piedras no se habla.
Las voces se entierran tan hondo,
tristeza arriba los vientos y en
silencio.

Todo cambia, se amedrenta
ante el paso de las eras:

La caliza, y el basalto en el fondo
con ojos de sima obscura.
Más arriba, en la boca del cielo
un lugar de cobalto se detiene
y estalla una noche sin estrellas. 

Un paso más allá está mi puerta,
mi cama y mis lugares; mis pasos
y el silbido de alguien que se
adentra en el puerto del hambre
desprovisto de tiempo para salvarse.

Esa voz ya no escribe en la pared
ni resiste el abrazo de la noche.

martes, 22 de abril de 2014

PERPETUO


AMADA piel de mi sombra 
que esplende en la vera
de un margen convexo,
genital, que anida en mis horas
más largas y cruentas.

Tu pátina labra, los días
y el viento, la sal, las auroras.
Tu bronco rugir, me desata
del cepo perpetuo, sin alba,
que alude mis nombres diversos.

Amada piel de mi estrella,
que enciendes los ríos
y quitas penumbra, al bien
de la sangre, que cruza fronteras
y rompe las cuerdas, 
los hilos y el tiempo.


LA DESPEDIDA

EN la noche  
tu deseo
sobrevuela
los árboles del patio.  


En el amanecer
eres otra
y has trascendido
mis breves mezquindades. 
 
Entonces
abro los ojos
y veo que lo sabio
es dejarte marchar
omitiendo los rincones.

lunes, 21 de abril de 2014

ORIGEN

CUANDO el sonido ancestral
nacido de las cuerdas de la Era
se adentra en el corazón de la Selva
de los bosques y las frondas oscuras
y mi nombre se inmola
ante el golpe de un cuenco
que riega de música el cielo
sólo entonces vuelve mi ser 
a mí
y me rescata de la soledad
del olvido.

miércoles, 16 de abril de 2014

AMOR INMÓVIL



Tus ojos
ante la copa de vino rojo.
Mis manos
ante tus ojos de copa roja,
cristal de esencia pictórica,
crepuscular, que se ríe mientras
te miro, de frente o sesgado,
para saber cómo te mueves.

En mí
se abre la memoria roja,
queriendo fijar cada matiz,
cada rincón, a sabiendas
de que todo ello, con el paso
de las edades irá cambiando,
como el vino y la copa roja.

Por eso sé
que el ahora no se repetirá,
aunque nuestras voluntades vayan
en ello.
Tendremos, uno tú y otro yo,
bellos cuadros diferentes, de este
encuentro primero, y los sucesivos.
Lo importante será cuidar ese
jardín , para festejar el júbilo
del amor.
Sólo así podremos, cerrar
los ojos y vernos.

domingo, 13 de abril de 2014

TRISTE Nº1

UN punto se abre
en la tarde
declamando el acero 
en los callados jardines
donde una luna que brama
criba el sueño 
de los árboles.

Bajo desde lo alto
de un monte
perseguido por la sombra
que afila fiel mis talones
y vanamente discuto
con el cordero
del tiempo
que asoma gris su mirada
por la ventana del cosmos.

Hay un árbol de la lluvia
donde se van mis tristezas
un cuerpo en sí despojado
de toda acción en la dicha
navegante en la penumbra
en el rencor y el vacío.

sábado, 12 de abril de 2014

LA DUDA

NO sin dudas
alguna vez pensé en
quedarme a tu lado.
A orillas del mar y el viento
acodado en la proa del futuro
que ni existe 
ni se marcha.

Somos cuerpo de tormenta
esencia de rayos
de intrínsecas pasiones.

Somos esencia de olvido
deseo de llegar y quedarse
nunca a tiempo
nunca al mismo sitio.


MEMORIAS



A mi hermana, Inés Gonzalez.

I
ES de madrugada. El aire inmóvil amalgama el silencio desde el mismo fondo de mi boca.
Estoy ahí, de espaldas en el centro del tiempo que se ha detenido. También me he detenido, y sin embargo el paso implacable de los años continúa su infatigable tarea entre mis partes:
Se me cae el pelo y en mi rostro se crece una geografía que desconozco. 
Me hago viejo, aunque el tiempo no transcurra. No puedo evitar esa sensación de desamparo, que en ocasiones me sorprende en los sueños. Entonces vago por la casa, a tientas en la oscuridad, sobre esos pasos que andaré mañana; recurro a los sitios comunes, que bien conozco y, a veces ya muy tarde, tu rostro invade todos los resquicios del insomnio. No queda lugar para nada más.
¡Qué más quisiera yo, antes de los primeros gallos!
En el patio, el amanecer rojo de las baldosas está cubierto por el velo del rocío. Una, otra, cientos de hojas han caído desde el ramaje, ahora gris, de los árboles, masa extraña que se mueve con voz propia. Me agrada oír ese compás. Me acaricio con él cada mañana, antes de salir a la calle, donde todo, siempre, es diferente.

II
ME levanto, cuando ya los terrores de la noche han vuelto a su caja, rodeado de innumerables rayos de sol, cuyo cuerpo se evidencia en el reflejo de las partículas que flotan en el aire de la casa. Soy de nuevo el que era antes del sueño. Vienes, te acercas y tus manos contienen mis facciones. Miras el centro de mis ojos, mientras la musicalidad de tus palabras me devuelve al día.
Ahora, el ladrido de los perros es diferente, otro. Ahora, esa mano que aprieta mis costillas se ha fundido con la fronda de tus ojos y ha desaparecido.
A veces, hermana, pienso, sueño tantas cosas que no caben en mi espacio. Aprietan sin descanso la pequeña realidad que nos toca. Invocan truenos, ciclones, crecientes de ríos que desconozco, que nunca veré, entre estas paredes que han ido creciendo desde la noche. Ayer, sólo ayer, eran menos infinitas. Hoy, mis ojos casi no las tocan. Pero no quiero que estés triste, ni que mi adicción a la nostalgia te haga presa de su encanto, ya que ese eco que te nace desde el alma, esa melodía que me alivia, es justo lo que nos hace diferentes, paralelos.



EL UMBRAL

A mi padre, Juan E. Gonzalez

Tu voz se quiebra
en el letargo
de un cuerpo cansado
jadeante.
Hecho a esquivar
la veracidad
de un porvenir cercano
inevitable
mientras tu memoria pervive
reza
resiste sin tregua
evocando el pasado
que te hace
otra vez amar
a tu manera
pero amar así
desesperadamente
la copa del vértigo
el cristal del instante
y los dientes
de una soledad
tan llena de recuerdos.



LA BUENA MEMORIA

            HABÍAN sido felices. No siempre, pero lo habían sido, aunque en ocasiones él prefería estar a solas, con la certeza de que ella volvería. El eco de su risa-ella, formaba parte del universo común, donde el rumor cotidiano, el aroma del café y el alarde estridente de los pájaros en el patio, eran su partitura predilecta. Nunca se lo dijo, pero ella, tal vez lo sabía, como sabía tantas otras cosas que a él le hacían la vida menos dolorosa.
 
           Algunas tardes bajaban al patio, sin mirarse, y contemplaban el clamor de las hojas iridiscentes, la enamorada del muro y las flores del jazminero real. En un extremo, el pequeño limonero era feliz, o eso creían. Entonces, otra vez ella sonreía, mientras él miraba sus manos, que le parecieron bellas desde la primera vez que la vio, y supo que estarían juntos, mucho tiempo.
 
           Por eso, él ahora vaga descalzo, buscando otra vez el clamor de las hojas ciegas, de sus manos y su risa, que se han ido, con el aroma del café y el bullicio de los pájaros. A veces llora, aunque sabe que este hecho no cambiará nada. Entonces piensa: todos, a veces lloramos, para que las palabras no dichas vayan saliendo, viéndose por fin, de cuerpo entero, entre los rayos del sol.

A Olga, la madre de mis hijos.

miércoles, 9 de abril de 2014

El Deseo II



Existe una frontera final,
desconocida, abismalmente bella:
TU CUERPO.

Existo , hace días
en ella,
linde natural ajeno al verbo;
a la razón,
y a las hojas
de mis libros.,

Estoy convulso,
perdido en la hojarasca vertebral
de un universo venidero,
que arrasará mi cuerpo
ya sin salida posible,
ante la ola brutal, cegadora,
del deseo.

SIN NOMBRE



Y entró la luz
en los ojos de la noche,
embriagando a los amantes
que se bebían como fieras.

Y trabajó la música
el vino de la ausencia,
sin despojarlo de nada,
dejándolo al rescoldo,
de los olivos maduros.

Y no hubo ya más vocablos
que no evocasen al fuego,
al rayo en cuerpos fulgentes,
que reinventaron el día
sobre el perfil de la noche.