jueves, 31 de julio de 2014

LEJOS PEDIR

Mendiga voz

Y aún me atrevo a amar
el sonido de la luz en una hora muerta,
el color del tiempo en un muro abandonado.
En mi mirada lo he perdido todo.
Es tan lejos pedir. Tan cerca saber que no hay.

Alejandra Pizarnik 


Y en la brevedad de tu silencio
amaré los brazos del río
que sube por tus enredaderas.
Vestiré sin sombra la nada,
anidaré en los gajos, sembrados
de sombra y destiempo.

Breve el amor en su muerte,
en la esquina sabia del invierno,
que lo espera descalzo
con una flor en los ojos. 





SONETO DE MADRES

HAY en la sed de los árboles,
una mirada esbelta que cruza
las ánforas del mediodía, lejos.
Una nación yerma, sin espalda.

Hay en la frontera del sueño,
una estación resuelta, venida
de los maderos salados, del frío.
Allí anidan mis dedos recientes.

Madre, selva, planeta disperso,
rincón de los panes y el tiempo.
Yo vine a escalar tu premura.

Madre, templo, lecho de alivios.
Yo vengo del norte a buscarte,
y me quedo a solas, con mi rostro.











jueves, 24 de julio de 2014

ESTACIÓN


NO dejará mi voz de extenderse,
ni la nación del aire de moverse,
como pájaro oscuro,
como piedra sin nombre.

Acampan claros, ríos ardientes
en la página negra del verano.
Y las manos se juntan,
y los dedos se ciernen.

Acampan rectas, notas recientes,
hojas lirias del alba transigente.
Y las falanges tropiezan
con los clamores del viento.

Ya no volveré a nombrarte, labio.
Ya no pronuncio tu cielo,
ni me detengo a pensarte. 






martes, 8 de julio de 2014

ASCENSIÓN

AL subir,
descalzo, siento bajo mis pies
la rugosidad fría de las baldosas.
 

No me detengo
y subo una vez y otra vez,
aunque alguna tarde
no pase del primer escalón.

 
Sin hablar, sin pensar,
respiro las rendijas luminosas
de las ventanas blancas.
Alguna vez las pintamos de naranja.
¿Lo recuerdas?

Acaricio,
me acaricio los hombros
y vuelvo a subir,
sabiendo que estás,
y que voy.

 
Esas ventanas blancas, que las manos de Inés, Hernán y Daniel, pintaron de anaranjado, en la Calle Mendoza, número tres mil doscientos cincuenta y siete, de San Miguel de Tucumán, alguna vez, hace tiempo.