jueves, 18 de septiembre de 2014

LETRA DE LLUVIA

AL encuentro de la lluvia
salen las hojas de un rayo,
el cuerpo del viento, y el
cálido vientre en reposo.

Me levanto, ante el rugir
de los árboles, ante el temor
de los ríos, que pronto
ensanchan sus venas.

Yo no sé hablar, la lengua
del agua.
Sólo sé oir, la intensidad
de su llanto.

Yo no sé escribir, el cuerpo
gris de la lluvia.
Sólo sé abrir, de par en par
mis ventanas,
cuando la tierra proclama,
ávida al cielo, su aliento.

miércoles, 17 de septiembre de 2014

ALMA DE INVIERNO

No hablo, no respiro, y por mis arterias
discurre un calor húmedo,
que ciega mis dedos y mis manos.
Será la cercanía del mar, del gran azul
que se interna en mis cavernas,
arrasando de mi faz, las hojas sombrías.
Mi voz es, acaso propietaria
de un discurso de plumaje tardío,
redentora de los manantiales,
de las aguas reverdecidas por las algas.
Acaso mi labor deba transcurrir
en sitio umbrío, sin más.

MUNDO FUGAZ

Tu mundo cabe entre cuatro paredes. Y yo, que allí navego, no quiero despojarte de él.
Hay una mesa blanca, y un barco de marfil, que es tu navío. Hay velas, un dragón rojo y múltiples objetos que observas en silencio. Siempre en silencio.
Si yo pudiera enaltecer un instante, plegar las paredes y guardar todo esto en un bolsillo, sería más feliz y menos triste. Pero las paredes se enaltecen y los instantes se derraman, y flotan como nubes, en la marea del futuro.

Acaso, seremos capaces de convertir los instantes en mármol,  o se perderán para siempre, en el sumidero sideral de la memoria.
Acaso yo no estaré aquí, pero tus ojos, seguirán fijos, en el umbral de tu silencio.

miércoles, 3 de septiembre de 2014

LAS CINCO

HAN dado las cinco,
y por la razón de las ventanas,
sube el aroma, acaso de la lluvia.


Estoy completamente solo ante mis manos,
ante el sustantivo y los adverbios de la duda.


Mi extensión abarca tantas preguntas,
tan diversos modos de no entender ni responder.


Mi país es un cordel anudado,
un estridor de estrellas descatalogadas,
y una razón de más, para seguir haciendo,
una vez y otra vez, las mismas preguntas.


Pero más allá de las cinco,
y por las laderas del insomnio,
declino la imposibilidad de los olvidos,
la cadencia de esos pasos que se alejan,
siempre, a lo lejos.



lunes, 1 de septiembre de 2014

BREVEDAD

EN tus ojos breves me leo.
En tu mirada salvaje me alivio,
y en la ochava de tus dientes
viviré de memoria.


Es inevitable el paso de los días,
tu locución metamórfica,
y la distancia entre las eras.


Es inevitable que yo, no me detenga
y que tú, recién amanezcas,
al regazo de una vida que te espera.


Eres, hijo, el sol que sueña mi memoria,
el pájaro que vuela, y se lleva
mi última imagen del mundo.