miércoles, 29 de octubre de 2014

DE LEALTAD Y DE MENTIRAS


AMOR mío, decías:
En invierno, cuando estés a mi lado,
no tendrás más frío.
No pasarán tus huesos por los trenes,
ni negarán las flores un abrazo.
No estarás, más, solo.
Y mi espalda, 
será el rescoldo de tus dedos,
el dormitorio de tus sueños.
No habrá carencias ni tardanzas,
no habrá estupor ni vanidades.
Estaré siempre en tu costado
para abrazarte si es que lloras.
Tú podrás ser, y yo podré ser,
eso que tanto quisimos
en secreto, o en silencio,
y sin que crujan las verdades.


Pero a saber, todo esto son palabras,
como lealtad u honor, como extrañeza.
Porque a pesar del viento y el invierno,
tendré frío, y tú, mentiras,
sin abrazos ni colores,
ni cinceles para amarse.
Porque después de todo, sí mentimos,
con lealtad y sin vergüenza,
con desamor y con rencores.
Por eso, tendré frío en este invierno,
y tú, ausencia en tu costado.
Así, paralelamente existen
tus verdades y las mías, mis mentiras
y las tuyas. Tan honorables
las unas o las otras, a pesar del frío
y el invierno.






















































martes, 28 de octubre de 2014

TANGO EN SEPTIMA-MENOR

LA parca se desangra en la esquina
y tuerce,
desapareciendo de los charcos,
de las veredas malparidas
y de mí.

Agonizo con rabia tu cráneo,
tu fragmento de adiós diminuto,
lo poco que han dejado
de todo lo que fue y no volvió.

Pero desaparezco siempre y no estás,
me destripo todo y no estás,
me lacero la nariz, los dientes,
y no estás ya más.

Serán las puertas de cristales rojos,
los pasillos grises sin vos,
que ya tardás mucho en nacer
otra vez, sin darte cuenta.

En lo alto, un hombre mira sus manos.
Ellas no le hablan, salvo del dolor,
de la amargura de no ser y no tener.
Pero él las mira, sabiéndose ahogado
por un océano de lágrimas sin ton,
venidas de los ojos enterrados,
de tu ardor y de la muerte,
sin saber. 


TANGO EN SEXTA

Vos sabés,
sin dudarlo, que por las tardes
yo me duerme en las agujas.
Tarde gris amarillenta,
hoja ciega del silencio.


Vos sabés,
con certeza, que yo me esfuerzo
en dibujarte punto a punto

las mejillas,
que me sesgo
noche y día para odiarte,
y arrancarte de mis venas,

y no quererte.

Vos sabés,
con acierto, cuánta sangre 

yo derramo en desterrarte,
en apartarte de mi pubis,
de mi venus ascendente.


Vos sabés,
precisamente, que no queriendo

yo te añoro y sigo solo,
que con carencia yo me río

y me defiendo,
y que, en definitiva, con rencor
haré las paces con tus dedos,
tal cual brillan
en el borde de mi mente.


TANGO EN QUINTA

EL amor, la ausencia
y la soledad
se amoldan

a la forma de tu cuerpo,
ahora distante,
diferente

según pasan los días.
Entonces,

mi memoria va borrando,
ordenando las partículas
sin luz de tu partida.



TANGO EN CUARTA

OTOÑO de rodillas sin luz
que subís por mi criterio  

por mi piel
desplomándote en mi cama
sin pasión
 

Hoy las hojas fluyen
en la liturgia de las aves

y un celestino navega
las ramas del mandarino torcido
espectral
que agoniza junto al huerto.


Bajo a la raíz
para ver el mundo así tendido
y sollozo
vierto improperios: 
 

El dolor es tan enorme
que requiebra la caja roja
de mi tórax.

 

Apenas oigo tu adoquín
tu esquina de tango infeliz

y tu abrir de pétalos secos
resecos por el rayo de hollín.
 

¿Vas a venir?  Yo te espero
silbando mientras tiemblo.
Entre los cañaverales anda el duende.
Tengo frío y tanto, tanto miedo.


lunes, 27 de octubre de 2014

EL SENTIDO DE LA MUERTE

EL SENTIDO de la muerte
del frío basal
me sueñan mientras lloro
y laceran la carne de los huertos
abrumados por la escarcha.

Baja un hombre la montaña
repicando su tambor con desenfreno.
Baja
baja desvalido de virtudes
de piedades mal gestadas.
Baja solo
sin respeto por el alba
sin hallarse entre los vivos.
Acaso la muerte sembró
su alma de banderas
agitó las ramas del naranjo
y dio luz a los azahares.

Y así discurre el día
por el germen de su espalda
hambrienta
desierta de besos.

YO ME acodo en el invierno
me arrullo en las pestañas
me tuerzo en los faroles
en los estanques
en las piedras y en los sueños.
Al llegar la noche
mis esteros se marchan
al sur inminente
y los rebaños vuelven a pastar
entre los dedos
de una llanura perpetua.

Yo me detengo a pensar
qué recuerdos
abrigarán mi partida.

sábado, 25 de octubre de 2014

SOLEDADES

      POR la ventana que da al patio, se ven objetos que agonizan, raídos por el tiempo y la intemperie. Los ojos se inundan del vacío que ellos emanan. Hace tiempo que nadie los visita, salvo algún pájaro de brújula errada . Ellos me despiertan cada día, en el borde del abismo que golpea. Claman las manos, los brazos y los aventurados miembros de la sombra. Me he quedado solo en medio de esta nada y otra vez los golpes de la sangre, en mi frente, en mis frontales, diezmando mis defensas. A veces, uno está tan triste...

ADIÓS NOCTURNO

LA boca de la ciudad abre sus piernas, y miles de soledades se vierten por la noche. Noche de cuerpo gris, de pálida sombra amortajada. 
Yo desaparezco siempre en la misma ochava, en el mismo compás, y empiezo a morir de rabia, de sustento y desamor. 
Así, empiezo perdiendo lo que he amado: 
Tu sonrisa, tus vértebras y la marginal sagacidad de tu confianza. Y es que de esperar fui helecho de urgencias, tránsito de ansiedades y de espasmos. 

RESPIRO cada vez con más dificultad. Hay un cuerpo que me engulle, y un silencio que nunca se calla. Hay una estación que me espera y no llega, y un lugar para mis huesos. 


viernes, 24 de octubre de 2014

RENCOR

Rencor permanente,
olvídate un instante de mí.
Crucifica tus dientes,
aclara tus miserias
y hazme recipiente
de un fragmento de luz.

NO laceres mis ojos,
no enciendas mis heridas
y vísteme de párpados,
de mutación
y de franqueza.

Violenta caminante
de mi sangre,
escríbeme en tu olvido,
alivia tus cerrojos
y desata tu abismo
muy lejos de mí.

RENCOR,
transige tus armas,
declárate impalpable
y bríndame el acierto
de amarla sin fronteras.


viernes, 17 de octubre de 2014

TANGO EN TERCERA

UN hombre viene a morir
entre los barrotes negros 

paridos por su alma
 
Pero muere de cansancio
y tristeza
muere de un dolor acusativo
de alguna herida desplazada


Este hombre sin rostro
detenido
desgrana el llanto de la noche
mientras fuma en tiempo

un soplo remendado

Hoy observo los espejos
para ver y oír el ruido de la muerte

que dispara con tacto irremediable
entre mis ojos y la nada.


 

jueves, 16 de octubre de 2014

TANGO SEGUNDO



TENGO el cansancio voraz,

delator perpetuo del insomnio,

derramado allá, sobre la mesa.



Tengo el polvo de una flor Zulú,

el atroz semblante de un muerto

resarcido del pan, del sin-amor.



Y también tengo dudas a montones

que se nutren del cansancio, de mi error

y de mis hombros calcinados.



He de parar antes del alba, he de parar.

Es necesario.

Pero entre tanta transparencia, 
mi boca se queda sin respuestas, 
sin rumbo ni estertor.


Boca, boca de piedra, de maíz,

socavada entre las cruces vespertinas,

apremiada por los siglos del silencio.



Corre boca, corre, aprieta los dientes

que te persiguen la sombra, el silencio

y el rencor.



LOS AMANTES



Ha llegado de la calle donde ahora llueve.

Mientras se quita la camisa,

miles de palabras diluvian por sus hombros.



Estas frases aún cuelgan de su fémur,

que anida la música noble de esa voz,

la de ella, su él-otra.



No desea dormir,

no quiere saberse de memoria los gestos,

porque de un vagón a este lado,

todas las puertas lo llevan a un mismo lugar

inmaterial, en el que se vuelve,

se desnuda, para llegar hasta allí,

donde ELLA lo espera desde siempre.





martes, 7 de octubre de 2014

ELOGIO DE LA LENGUA



VERÉ cómo el sol irrumpe
con sus rayos entre el follaje.
Me sentaré

apenas pueda parar un instante,

para darte un sobrenombre
que asuste mis ojos.

Te arroparé de pequeños júbilos

y con tinta volveré a dibujar tus ojos,

bien abiertos, 
para que puedas ver el mundo

y verterlo

en tu cántaro sombrío.

Si con todas estas cosas

aún no consigo arrancarte de mi fondo,

te daré voz con mis manos,

para que me absuelvas del silencio.

Entonces, 
habrá mucho mirar y pocos párpados,

plumas de innumerables colores y ríos,

en especial uno muy grande

al que llaman Amazonas.

Ese te dará la fuerza y el ardor

de la curiosidad toda, la sed de saber

y crecer en cada letra.

Entonces podré oír tu historia :


He sido ciega, sorda y muda.
He mentido con pasión
y he fornicado con todas las culturas.
He soñado casi todo lo soñable,
hasta llegar al lugar común de estas letras,
de todas las letras.