domingo, 2 de febrero de 2014

VOLVER

AMANECE.
Puedo oír el cuerpo de la muerte
subiendo por mis huesos.
Al final
brevemente todo será
una parte costal de su estatura:

Mis pies
mis piernas
mi torso y mis libros.

Ya no poseo nada
más allá de estas hojas
que sin querer
están vacías
como la negación
de una diana convexa
presa del dolor
y de las nubes.

Bajo mis alas 
crece el vuelo del destino
de lo que ya no veré.

NO hay quejas.
Después de todo
he amado y me han amado
muchas veces

LAS DOS CARAS

EN dos geografías anidan mis versos.
Mi linea imperfecta
mis fieles fantasmas.

EN dos firmamentos observo mi viaje.
Dos caras distintas
del prisma universo.

Bajo mi piel
la hiel del cansancio se cierne desnuda
se vuelve tenaz y circula mis pasos.

Soy el error de una era que acaba

que borda con sombras mis ojos opacos.
Ellos
no recuerdan la voz de la aurora.

Alguna vez los perdí
entre calles dameras.
Luego
siempre fui un Extranjero.