martes, 4 de febrero de 2014

TUS DONES




MIS dedos guardan
celosamente en su memoria
el planisferio de tu cuerpo.
Paralelos meridianos 
que componen
la constelación de tus dones.
Al menos 
los que mis sentidos interpretan
y bendicen con mis manos
o mi lengua de rocío.

Todos los demás
se arraigan en mi sangre
en mis huesos duplicados
y en el cráter de mi sueño.
Ese que me abraza por la noche
cuando en la penumbra 
yo te nombro y

cierro los ojos
y te veo tal cual eres.

VERDADES

Y si de todas formas
la silueta de tu sombra caerá 

sobre el rescoldo de mi tarde
voy a tentar las olas
los vientos y al frío
para que me encuentres
sin dudarlo ni pensarlo.
 

O para que soslayes
de manera pre-visible

el encuentro por ventura
con espejos que se saben
tus maneras de memoria.
 

A veces tu alma
es un nido de palabras
una pluma de alondra
o una puerta entreabierta.