sábado, 8 de marzo de 2014

FLORES

Y sin moverme
detenido en el centro de tu arista
dejé que me arrasaras
sin más defensa
que alguna palabra proverbial.
 

Ya no somos los de entonces
y sin embargo tu barco
aún nace en mis puertos
y se declara adverbialmente bello
poseído de la nada inmutable
de las tormentas y los siglos
y del mármol en las flores
que anidan en mi espiga.

NOSTALGIA DE LA MÚSICA

A solas serán las palabras
en el frío del brocal
dibujadas sobre la hierba
bajo el vientre de la niebla
antes de que el sol
las lleve a su lecho.

He bajado descalzo
a la orilla marrón 
de un río sin fronteras
que navega las voces
de inviernos profundos
que guardan con celo
el brillo del cielo.

Me tiendo de espaldas
al mar de la escarcha
que anuda mi noche
y baja un caballo
con riendas de fuego
que ascienden la fronda
temblando en la niebla.

Miles de ojos observan
el paso marrón de los peces
sintiempo del río.
Estiro mis brazos
mis dedos gastados
y nadie responde
ya nadie responde
debajo del agua
ni encima del aire.

Amado cuerpo sonoro
materia del canto:
¿Por qué me has dejado?