domingo, 16 de marzo de 2014

EL NIDO

EN el tiempo de la noche
las piernas giran estridentes
en busca de tu tacto
plegado en la memoria .

En el tiempo del silencio
las manos rezan tus bondades
tu aroma de magnolia
el cáliz y tu vientre.

En el tiempo del asombro
mi alma busca tu frontera
tu margen agridulce
que habita mis poblados.

En el tiempo de los viajes
vuelves a este lado.
Te anidas te recuestas
en el centro de la noche.

EL DESEO



NACEN de mis dedos
los pliegues del agua.
la llanura de tu espalada
y las hojas.

Ando
busco los hilos del sur
donde las ovejas pastan
en el ombligo del viento.

También la ciudad
y tus pliegues umbríos
tus pies sobre mi pecho
desde donde miro tu rostro
contra los pliegues de la almohada.

Por eso sé:

Amanece de nuevo
y volvemos a la danza perfumada
de mis labios y los tuyos.

Tengo muchos recuerdos
pero acaso
de los últimos años
este sea el más bello.