miércoles, 9 de abril de 2014

El Deseo II



Existe una frontera final,
desconocida, abismalmente bella:
TU CUERPO.

Existo , hace días
en ella,
linde natural ajeno al verbo;
a la razón,
y a las hojas
de mis libros.,

Estoy convulso,
perdido en la hojarasca vertebral
de un universo venidero,
que arrasará mi cuerpo
ya sin salida posible,
ante la ola brutal, cegadora,
del deseo.

SIN NOMBRE



Y entró la luz
en los ojos de la noche,
embriagando a los amantes
que se bebían como fieras.

Y trabajó la música
el vino de la ausencia,
sin despojarlo de nada,
dejándolo al rescoldo,
de los olivos maduros.

Y no hubo ya más vocablos
que no evocasen al fuego,
al rayo en cuerpos fulgentes,
que reinventaron el día
sobre el perfil de la noche.