jueves, 31 de julio de 2014

LEJOS PEDIR

Mendiga voz

Y aún me atrevo a amar
el sonido de la luz en una hora muerta,
el color del tiempo en un muro abandonado.
En mi mirada lo he perdido todo.
Es tan lejos pedir. Tan cerca saber que no hay.

Alejandra Pizarnik 


Y en la brevedad de tu silencio
amaré los brazos del río
que sube por tus enredaderas.
Vestiré sin sombra la nada,
anidaré en los gajos, sembrados
de sombra y destiempo.

Breve el amor en su muerte,
en la esquina sabia del invierno,
que lo espera descalzo
con una flor en los ojos. 





SONETO DE MADRES

HAY en la sed de los árboles,
una mirada esbelta que cruza
las ánforas del mediodía, lejos.
Una nación yerma, sin espalda.

Hay en la frontera del sueño,
una estación resuelta, venida
de los maderos salados, del frío.
Allí anidan mis dedos recientes.

Madre, selva, planeta disperso,
rincón de los panes y el tiempo.
Yo vine a escalar tu premura.

Madre, templo, lecho de alivios.
Yo vengo del norte a buscarte,
y me quedo a solas, con mi rostro.