lunes, 11 de agosto de 2014

RESPLANDOR

TAN cerca, 
el tacto del mar
nos abruma,
con voz de creciente;
y mi respaldo
te contiene, 
transcurrida ya, 
la semilla del verano. 

Entonces tu llanura,
se nimba perpetua, 
en el pliegue
de un rayo que pasa,
evidenciando
un lugar en la luz, 
un estridor de hojas
cuya voz, 
el sol acribilla 
con su rueda de Agosto (el mes navegante)
materialmente enardecido
en el sulfuro del verano.

Allá lejos, 

el tiempo se tuerce
al paso de Febo.
Y aquí tu piel

conjuga la mía,
y se desviste
en el vagón de un abrazo.

UN SUEÑO

VIENE la lluvia, 
hendiendo sueños,
se queda sin pétalos, 
sin estribor
y sin voz.
 

NAVEGO los pasillos, 
asumo mi acritud 
de tempestades,
y los nervios del agua
degluten los instantes.

MI voz es tan leve, 

tan ciertamente dudosa;
y mis manos,

ávidas de sal, 
se quedan mudas.