miércoles, 17 de septiembre de 2014

ALMA DE INVIERNO

No hablo, no respiro, y por mis arterias
discurre un calor húmedo,
que ciega mis dedos y mis manos.
Será la cercanía del mar, del gran azul
que se interna en mis cavernas,
arrasando de mi faz, las hojas sombrías.
Mi voz es, acaso propietaria
de un discurso de plumaje tardío,
redentora de los manantiales,
de las aguas reverdecidas por las algas.
Acaso mi labor deba transcurrir
en sitio umbrío, sin más.

MUNDO FUGAZ

Tu mundo cabe entre cuatro paredes. Y yo, que allí navego, no quiero despojarte de él.
Hay una mesa blanca, y un barco de marfil, que es tu navío. Hay velas, un dragón rojo y múltiples objetos que observas en silencio. Siempre en silencio.
Si yo pudiera enaltecer un instante, plegar las paredes y guardar todo esto en un bolsillo, sería más feliz y menos triste. Pero las paredes se enaltecen y los instantes se derraman, y flotan como nubes, en la marea del futuro.

Acaso, seremos capaces de convertir los instantes en mármol,  o se perderán para siempre, en el sumidero sideral de la memoria.
Acaso yo no estaré aquí, pero tus ojos, seguirán fijos, en el umbral de tu silencio.