martes, 7 de octubre de 2014

ELOGIO DE LA LENGUA



VERÉ cómo el sol irrumpe
con sus rayos entre el follaje.
Me sentaré

apenas pueda parar un instante,

para darte un sobrenombre
que asuste mis ojos.

Te arroparé de pequeños júbilos

y con tinta volveré a dibujar tus ojos,

bien abiertos, 
para que puedas ver el mundo

y verterlo

en tu cántaro sombrío.

Si con todas estas cosas

aún no consigo arrancarte de mi fondo,

te daré voz con mis manos,

para que me absuelvas del silencio.

Entonces, 
habrá mucho mirar y pocos párpados,

plumas de innumerables colores y ríos,

en especial uno muy grande

al que llaman Amazonas.

Ese te dará la fuerza y el ardor

de la curiosidad toda, la sed de saber

y crecer en cada letra.

Entonces podré oír tu historia :


He sido ciega, sorda y muda.
He mentido con pasión
y he fornicado con todas las culturas.
He soñado casi todo lo soñable,
hasta llegar al lugar común de estas letras,
de todas las letras.

MEMORIAS DEL SUEÑO



OTRA vez el amanecer y sus gallos,
mientras mis ojos, hace exactamente un instante,
se han abierto contra la geografía del cielo.
Otra vez el arte ha salido al encuentro
con su labio mudo, sin reconocer la vocales
que se quedaron en el sueño.
Una vez más diré las mismas cosas,
veré, de este lado, ese cuerpo
que empieza a pertenecerme un poco más
cada día.
Hoy, amada pasión,
estás aprendiendo a desodiarme, aunque tu lengua,
de perro extraviado, me siga dando silbos de nostalgia,
de rabia y me haga vagar
como un loco, entre las mareas del verbo.
Hoy, apenas nadie te conoce
por que no eres, por que no estás
en las galerías de museo alguno,
y a pesar de ello
entras con tu pluma en el pecho
de los que se mueren en las cárceles,
de los que hacen barcos de papel,
de los niños,
de los despatriados y absurdos,
de los que te olvidan
y sin querer te nombran,
de los que leen el periódico y hablan del tiempo,
de todos, digo
aunque sólo hables desde el umbral del sueño
con otro nombre y sin los vértices
que abren tanto río en el alma de las razas.
Tal vez, por todas estas cosas,
alguien deberá contar la historia
con otras lenguas y otros colores,
mañana, cuando abramos las puertas
y la cuerda vibre, destruyendo
el cuerpo hueco del espanto. Entonces
no habrá mas pena, ni más olvido
en nuestra gran casa, enorme boca,
vacía de miedo, llena de luz y de risas,
como antes del naufragio que nos dejó mudos,
huérfanos de toda memoria.
Por eso, esta noche,
innumerables jirones de creación,
caminarán por entero nuestro cuerpo,
haciéndonos temblar,
dándonos otros huesos,
otros hilos, para iniciar esa nueva trama
que nos salve del olvido.

VIAJE POR LA SANGRE




NO vayas a dejar sola la casa.
Que siempre haya gente,
voces, risas, ojos desbordantes
y una sola puerta.
No te olvides de las plantas,
ni de los ojos de los cuadros,
ni del polvo en tus ojos.
Las cartas son abrazos, sendas escabrosas.
Padre ¿estás?
He parido cinco penas
todas juntas.
He querido dejarlas en tu puerta
para ver si te detienes ¿Estarás?
Por mi boca viene un río a verte
y a escucharte.
No te ve, no te oye. Acaso tus labios estén
tras alguna puerta, bajo algún umbral
que no conoce.
Hoy te entierro sin ojos
y después del ciclón te escucho,
ya sin río.
No comprendo lo que dices
y reviso mis insignias, lo poco que queda
antes de irme.
Ahora sí, te escucho claramente,
dislocando los órdenes de mi memoria,
arremetiendo con el glosario
de lo que no conozco y añoro.
Padre ¿vendrás?

Aquí te espero
de pie junto a mis anclas.