sábado, 28 de febrero de 2015

EL BLUES, O LA RUEDA ETERNA DEL ALMA.

ROBBEN FORD, uno de los mayores exponentes del género. En el Jazz, hay leyendas que dicen que sólo existen dos tipos de músicos de jazz: los que tocaron junto a Miles Davis, y...los demás. Robben ford fue uno de ellos.
Nada es casual.




El blues, como género musical es, en apariencia y a nivel de complejidad musical, poco complicado. La rueda eterna de primera, cuarta y quinta, se transforma, en manos o voces de verdaderos genios de este género, en un universo a cuyo cenit llegan unos pocos. El Blues es tristeza, alma, simpleza profunda que desgarra las notas en el centro mismo del alma humana. El Blues es, sin más, poeticamente urbano y a la vez sumerge sus raíces en los pantanos donde habitan los caimanes, donde la esclavitud norteamericana supo arrancarle a la tierra sus más profundas lágrimas, su dolor, para convertirlo en esto que sin más, es así de simple: 1ª-4ª-5ª y así...

jueves, 26 de febrero de 2015

MUERTE REQUERIDA

Pasan los días sobre la sombra de mi sauce.
Atropellan las hojas que agonizan en el suelo,
Las miran con desdén y con silencio.
Cada día cae una hoja de mi sauce
Y yo muero un poco más al estrellarse contra el suelo.
¿Dónde se fue el amor que nunca tuve?
¿Donde se quedaron mis ensueños y mi sangre?
¿Donde, en qué lugar desaprendi las estaciones?
Tal vez yo mismo aniquile mis ilusiones, mis encendidos alimentos.
Tal vez yo mismo me sembre de necedades, de falsedad y de mentiras.
Pero los barcos siguen firmes su destino, y yo comulgo
Con algunas vanidades.
Me estoy muriendo en cada hoja que se abisma,
En cada cuerpo que pasó por mis entrañas.
Pero la vida también es despedirse, dejar volar.
Lo demás es territorio de alquimistas y yo vivo
Bajo el centro de mi sauce, dejando de existir
Una hoja, cada día. 

SODA STEREO - ZONA DE PROMESAS



Quiero creer que sí....

Zona de Promesas

Soda Stereo

Mamá sabe BIEN
perdí una batalla
quiero regresar
SÓLO a besarla
No ESTÁ mal ser mi dueño otra vez
ni temer que el río sangre y calme
al contarle mis plegarias
Tarda en llegar
y al final
al final hay recompensa
Mamá sabe BIEN
pequeña princesa
CUANDO regresé
todo quemaba
No ESTÁ mal sumergirme otra vez
ni temer que el río sangre y calme
sé bucear en silencio
Tarda en llegar
y al final
al final hay recompensa
Tarda en llegar
y al final
al final hay recompensa
Tarda en llegar
y al final
al final hay recompensa
Tarda en llegar
y al final
al final hay recompensa
en la zona de promesas.

PRECIOSA DAMA AZUL.




Pobre la mujer azul,
era una doncella,
con sus dedos,
hizo cruz y chau
SOLO la mujer azul,
era la más bella,
COMO el brillo,
de un puñal
Habla SOLA en su tonel,
sin reír abismal
Pobre la preciosa dama azul,
pobre la mujer azul,
que ya no es corpórea
con sus dedos,
hizo cruz y chau
Habla sola en su tonel,
sin reír abismal
pobre la preciosa dama azul
pobre la preciosa dama azul.


LUIS ALBERTO SPINETTA

miércoles, 25 de febrero de 2015

HUMANIDAD



HOY, sumerjo mis labores de luz,
sobre un hilo de agua que desciende, 
lento, por la quebrada dignidad
de un árbol que llueve a todas horas.

Resplandecen en su sombra,
el gemido del aire, objetos vacíos
que alguien divisó desde el tejado,
y fragmentos de huesos, 
de letras, que se exaltan,
penetrando el centro mismo de la luz.

Luz, que todo lo conmueve,
que todo lo invoca, 
desde el pozo donde crujen las hojas
de una memoria rescatada
al mayor de los naufragios,
al miedo, a la traición
y a las mentiras.

En sí mismos, somos falsedades
que desnutren los bosques,
los ojos húmedos de oscuros animales,
que se acercan, sin puñal,
a vestirnos con su aliento.

Somos, todo esto, y muchas otras cosas.
Somos la comarca del ciclón,
la verdadera esencia de lo amado
en los glaciares del rencor.

Somos el niño que llora de tristeza,
el anciano que abraza la muerte,
y también, un ramo cierto, dulce,
de enorme girasoles.

Y, a veces, sólo a veces,
en el mismo vientre de la noche,
somos, un barco y otro barco,
que se cruzan, sin mirarse.


martes, 24 de febrero de 2015

LUDMILA


Ludmila, Ludmila conozco tu puerta
no sé si estás despierta aún
mi amor Ludmila,
Ludmila golpeo en tu puerta
no sé si estás despierta aún
oh mi amor
Ludmila Ludmila yo veo en tus ojos
veo como un ancho mar
Ludmila penetro tu cuerpo
penetro como un más allá
Ludmila Ludmila
Ludmila Ludmila

La herida de París




Lenta bruma cansada de dar al muelle
no veo paisajes más que ESTE mar
que su viento devuella la vida y la calma
que vea sus barcas volver de luz.

Tu sombra hiende la distancia
es CÓMO un pétalo de sal
y tu mirada me saca el aire
será la herida de Paris.

Piedra y ala de láser y de misterio
tu rayo me quita la soledad
que será de tu viejo navío blanco
sabrás devolvermelo de luz?

Hoy que veo más sombras que nada
tu dulzor me haría reír
tu corazón desnuda fuego
será la herida de PARÍS.

Tu sombra hiende la distancia
es cómo un pétalo de sal
y tu corazón vence las ruinas
será la flecha de París.

domingo, 22 de febrero de 2015

MUSICA AL RESCATE




Toda la nieve es piel

memoria de piedra y agua

un silencio y su insignificante vacío

más duro que el sexo callado

más fuerte que el sol en su frente inclinada

ningún adverbio ni adjetivo recortables

tanto acierto en la vida de los felices

la magia de tener cerca

a quien quizás ya te qui
ere 
con los labios en pausa


PORQUE TAMBIÉN ME RESCATA.


sábado, 14 de febrero de 2015

EL ANDÉN




ME MORÍ un domingo de cielo gris atomizado. Todo se acalló. Cesaron las voces, los fantasmas, y el olor a piel quemada, que se escapa de las fosas sin vocales.
Me morí de amor, de puro equivocarme sin remedio, trastabillando en el andamio de la vida.
¿Qué va uno a hacer con estas cosas, salvo meterlas en un cajón de nombre sin vocales? 

Triste vagón, que pasás otra vez por mi ventana. 
Triste vagón, concebido en mi destino. Siempre me esperás, me nombrás, y entonás los Lieds de las sirenas indomables. Mi pobre, quebrado y triste vagón de Geringoso. Querés hablar, y decirme que mi muerte es el domingo, que ordene mis papeles, mi sonrisa. Pero tengo tan poco que ordenar. Tan mísera esencia que dejar...

Yo no elegí esta vida de vagones sin andén. No elegí PERDERTE, ni morirme en un domingo.

Yo, sólo presté mis manos a un cometa que me hablaba, pronunciando cada una de estas frases que me matan. 
Así ha sido y será. Será... 


viernes, 13 de febrero de 2015

LA MEMORIA, OTRA VEZ


A mi Abuelo, Juan Santo González.

En el vientre de los brotes 
nacen rayos de luz,
que enamoran sin tormento

la capa de la noche.
 


También, y casualmente, 
germinan las semillas,
las letras que se fueron derramando

por mis dedos, 

HAY un huerto vacío, 
un limonero y los astros.
Más allá, está el naranjo, 

el níspero perdido,
y un país plagado de esperanza

e ignorancia, de gorjeos matinales
como agujas.
 

Porque después, no hubo nada. 
Nada, salvo el silencio de la siesta, 
atravesado por el canto del Crespín,
donde un rostro se refleja.


¿Y mis ojos? 

Mis ojos miran el fondo
de un tanque de fierro oxidado, 

que guarda en el agua de lluvia,
una colonia de larvas que brillan.

LA PUTA NOCHE


La bengala perdida

Tu jeep no arranca más,
ni siquiera un milagro te haría salir,
del barro no volverá.
Adentro queda un cuerpo,
la bengala perdida se le posó,
allí donde se dice gol.
Dejaron todo bajo el vendaval
y huyendo del lodo no se supo más,
bajo la lluvia el chasis se pudrió
y allí también la criatura de Dios.
Después volvió el amor...

Y decía el negro, tendido debajo de las ramas: ¿Cómo reconciliarse uno con esta desazón, con lo perdido?
¿Cómo reivindicar las piedras duplicadas, los errores en la frente?
¿Cómo saber si habrá un mañana, si por fin, la mano dejará de apretarle los tientos a uno, que se esconde,como un animal herido huyendo del dolor?
 

¿Tiene final, acaso discutible, el dolor de la herida perpetua?
¿Tiene final el hilo negro que ata los crespones al pescuezo, a las adormideras del espanto?
¿Tiene final el cuerpo de la noche, que vomita mis restos sobre las veredas sucias, sobre el margen del tiempo?
 

¿Hay, madre, un final? 
¿Lo sabrás, vos que estás fuera del margen?
 

¿Cómo saber estas cosas, imposibles de mirar, sin quedarse uno tendido, debajo de las ramas, mirando la espesura...

SINGULAR

NO soy lo que digo, ni mis actos. 
No soy quien te observa,  ni quien mira.

Tampoco soy 
quien anda sustentado por mis piernas,
doblando mis facciones.

No soy, tampoco el niño
que jugaba en una escuela vacía;
no soy un signo impreso, 
ni un legajo o una isla.

Ni siquiera soy, un verso mal escrito,
un discutible error de la palabras.
Pero tal vez sea, eso sí,
el singular silencio que anda entre sus letras,
en SILENCIO.

viernes, 6 de febrero de 2015

PÁJAROS NEGROS



POR la tarde llegaron los pájaros negros,
con alas que olían, a especias o a nieve

Por la tarde turgente llegaron los yelmos, 
la espada pulida escoltada por huesos.
Era la tarde sedienta, atroz, vertida sin más sobre el sur transigente]
Ya nadie más respiraba, ni dilataba los verbos,
ni pisaba tu piedra, nacida del árbol, donde por fin con alivio, brotaba tu nombre]
La paz, como los pájaros negros, llegaba a destiempo]
perdida en su sombra, vencida en la sangre, que cubre las nubes]

Y no habrá más días tristes, ni nostalgias, ni adiós.
No habrá más tehasido, ni ausencia, ni amor, pues, hasta los pájaros negros, se cansan de huir]
Entonces, agitan sus alas y vuelan. 

Sólo se despiden y agitan sus alas.


lunes, 2 de febrero de 2015

LEJANÍAS





[SENTADO el hombre sobre un banco 
de piedra]
piensa en su Homérica gesta,
en el hilo vital de su existencia
que se acaba, y siente tristeza
ante la inmensidad de la nada.

Observa sus zapatos raídos,
su camisa humilde, sus brazos tiznados
por el corazón de tantos hilos, 
y piensa, que desde que puede recordar ha tenido miedo.
Miedo a las noches, cuando le costaba conciliar el cansancio diurno,
con la epifanía celeste del sueño,

miedo a las risas sin nombre,
y a los huesos sin fosa.
 

Piensa,  piensa,
mientras su mano izquierda
recorre su frente 
como queriendo arrancar 
los conjuros del desorden
en su humanidad perdida, 

en su adicción lasciva al abrazo
del abismo y de la muerte.
Ha sentido el estertor 

desde el mismo comienzo de su vida.
 

Se siente cansado, 
abrumado por un hogar
que no le pertenece, 
por frases concebidas 
en su otra vida sin orillas.
 


Se siente solo, 
no obstante la voz de los sauces,
habla en su vientre, dentro del agua,
en su matriz amortajada, 
en sus corneas negras,
[excavadas por el pico incansable del Carancho]
 

Y finalmente, la piedra milenaria
le habla de los sauces, del agua
y de tantos asombros que lo esperan
dentro de sus ojos perdidos,
al ver como emerge la daga plateada
de un pez diminuto, 
enganchado a su anzuelo.