miércoles, 2 de diciembre de 2015

EL ESPACIO DEL ADIOS

 A mi hija Allegra, fallecida a los 17 años, el 15 de noviembre de 2015

Pasa por el cielo
la dulce estridencia de tus labios,
la revolución de tus edades,
y la comarca diminuta
de tu infancia.
 

En mi dolor
me abrazo a tus cenizas,
a la certeza de saberte transformada, 

y me abnego a lo que habita
más allá de mis fronteras.
 

Soy, simplemente un hombre triste,
un vestigio gris
sentado en una silla.
Siempre, en la misma silla.
 

Pero tu no te detengas,
y respira la luz de tu tersura,
transita los umbrales del saber,
los gestos del mañana.
Porque tu y yo sabemos

que todo tiempo tiene un rostro,
y entre esos rostros esta el mio.


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