viernes, 13 de marzo de 2015

BAROCK 1982 Y LOS SUEÑOS.

Maribel se durmió.
Luis Alberto Spinetta

En la belleza de algunos recuerdos, uno guarda, las que seguramente han sido las sensaciones más fuertes y hermosas de su vida.
Era mil novecientos ochenta y dos, yo salía de algún infierno y era estudiante de arquitectura. Tenía tantos sueños, tantas posibles destinos dibujados en un atlas gigantesco, que apenas cabían en mi mundo de ojos negros. Con el tiempo, el cuerpo, el alma van mutando en un algo que está hecho de una materia diferente a la que habíamos planeado. Pienso ahora en la música que oía, en mis planos dibujados a mano, tan alejados de la infamia, y de la realidad de un mundo tan prosaico. No obstante, esta canción sigue haciendo vibrar el arpa de mis sueños, sigue pronunciando cada verso que soñé, cada respuesta que no encontré y cada paso que dejé atrás, o di de más. 
En aquellos años, a veces, tal vez muchas, era feliz.

Maribel se durmió

Maribel se durmió
vamos a contarle
porque se hundió.
Carroussell, sensación
de que con el alma
nos ve mejor.
Maribel, Maribel,
dicen que no lleva ningún papel
vamos ya, vamos ya
vamos porque viene y porque no está.

Canta
canta toda la vida
canta con emoción
y al partir sentirás
una brisa inmensa de libertad...

Canta
canta aunque estás distante
canta conmigo
canta tus penas de hoy.

Maribel se durmió
vamos a cantarle porque se hundió.
Carroussell, sensación
de que con el alma
nos ve mejor.

MUJER EN EL TRUENO


LA MUJER dedos-sol,
disemina la hojarasca,
húmeda a esta hora,
buscando una emoción
que se cayó de su entrecejo
la pasada madrugada.

Desde entonces,
su rostro va olvidando contracciones,
vocablos que antes declamaba
sin premura, dentro del útero azul
de las sábanas frescas, en el alba.

Recuerda haber gemido,
o tal vez haber aullado,
posados sus ojos en el cielo,
cuando empezó
a sentirse ausente de sus aguas,
de los acantilados
que la hacían ver-tigar,
resplandecer en su país
de sombras agotadas.

Y así,
sus dedos de solylluvia,
no se cansan, ni se duermen,
aunque ella ya descansa.
Siguen, en el vientre de los truenos,
buscando la emoción del entrecejo.
ESE es, a todas horas, su destino.