lunes, 15 de junio de 2015

AMORES PERROS

Porque te sigo buscando 
en el cuerpo de todas las mujeres 
y no estás, ya nunca estás.

Porque te quedas mis brazos 
en la sordidez DE LA PERIFERIA
mientras el eco de tu beso asola mis labios.

Porque ahora sé: 
Mis abrazos, mis labios, mis ojos y todas las miradas te pertenecían de forma tierna pero tormentosa.

Por eso te busco 
en el alarido brutal de la soledad, 
en las postales ajadas 
y entre las hojas 
de algún libro sin nombre.

Pero no estás. Ya nunca estás. 
Porque te arranqué 
de manera despiadada, irrefutable
y asolé tus labios 
y mordí tu risa y tu llanto
y te dejé a un lado, sin eco y sin mí.

A R.A.G.

EL SOL Y LA LUNA

TUS manos giran dispersas sobre el mármol de la plaza, a esta hora del verano en la que el sol se desgrana, como un torrente de magma, sobre esta parte del mundo, en la que sobran disculpas y se presienten tormentas.

El hacedor de palabras, hoy sólo pare tristezas, que sin asombro visible va entrelazando a las horas, a ver si cambian de estado. 

El hombre, diestro en el oficio de tallar plegarias, sabe desentrañar rostros de entre rebaños de piedra. Pero hoy, cuando otra vez el sol lo enmudece, sólo mastica y silaba, solo, mastica y se calla.

Por otra parte, tu rostro estampa las flores que flotan sobre la charca, aniquilando despacio los epitafios perdidos. Tu rostro es, en el centro, la conclusión de los vientos, el sueño de los sabios, ajenos, a pesar de su sapiencia, al aroma azul de tus pechos, a la ferocidad de tu risa o a la estridencia de tu sexo, que se extiende lentamente, como un animal, sobre la vera del tiempo, donde el sol se desgrana, sobre la luna y su manto.

A R.A.G