miércoles, 17 de agosto de 2016

DESPEDIDAS I

A VECES escribo,
aunque el hacha del silencio
mutile el lar de mis falanges.

A VECES lloro,
aunque sé de algún retorno,
crecido tú en la evocación de tu estatura.

La distancia es un eco consagrado;
pájaro mudo
rebotando en la caja del tórax.

A mi hijo Hernán.